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1587 Words

            Esa misma mañana, sintiéndome empoderada de mi misma me vestí con un delgado abrigo n***o de tela muy fina y cinturón, me maquillé con sombras oscuras en honor a Carla y peiné mi cabello en una elaborada forma de cebolla; así mi rostro quedó despejado, mostrándome reacia y decidida. Me entaconé y aseguré que mi jean gris quedara ceñido a mi cuerpo. Entonces, con una pequeña cartera sin gasas en mis manos bajé las escaleras y caminé por los pasillos de la mansión hacia la salida, saludando brevemente a los sirvientes que me encontraba.             Ya fuera de la gran casa, cuando estuve a punto de introducir la llave en la puerta de mi auto, noté el Ferrari rojo aparcado a un lado del mío, de allí salía Emma; al parecer había estado buscando algo, porque la puerta no había est

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