ADAM El destino puede llegar en grandes o pequeñas dosis y esta noche Adam sintió que ya había cuadriplicado su parte. o******o por las circunstancias de esta noche tempestuosa a permanecer en su asiento, contemplando a Juan en lugar de Benny; vio a su querido amigo eclipsado, no por una luna afable, sino por un planeta rebelde de una galaxia de odio. Ojalá pudiera fijarlo en el escenario con la mirada, pero sabía que pronto Juan cedería el micrófono para el siguiente acto y se abriría camino hasta el único asiento que quedaba en la sala. La tortura de esta noche inoportuna se intensificó desde allí, una vez que se encontró entre su amante rechazado convertido en enemigo y esa horrible criatura, Cynthia, que acababa de entrar en la habitación. Si tan solo Delilah se hubiera quedado de pi

