EXTRA LAURIE. Jimmy me rodeó con sus brazos, besó mi mejilla con ternura y yo solo pude sonreír ante su contacto que me hacía sentir tan bien, realmente jamás podría describir la sensación de seguridad y confianza que me brindaba cuando estaba cerca. Dejó la cerveza sobre la mesa y observó el atardecer caer suavemente sobre la ciudad envolviéndola con su sutil resplandor dorado exactamente como mantequilla untada en un pan fresco, sonreí. Posó sus manos en sus caderas y siguió observando como el sol avanzaba lentamente soñoliento sobre los altos árboles que rodeaban la casa, lo vi suspirar y cerrar los ojos por un par de segundos, luego volvió la mirada hacia mí y sonrió, una media sonrisa que dejaba demasiadas preguntas y respuestas a la deriva y muy pronto me encargaría de saberlas, p

