Hoy es un nuevo día, la luz que entra a través de los cristales, logra despertarme por completo, pasé una terrible noche, el pensar en mi padre y en Ariana, me revolvió el estómago, por más que intento comprender a mi mejor amiga no logro conseguirlo, se que necesito tiempo, y se que no merezco una explicación, pero que será de nosotras después de esto. —Cómo tendré que llamarla, ¿madre? —digo susurrando mientras estiró los brazos, el pequeño camisón qué cubre mi cuerpo se me ha subido hasta el abdomen. Me pongo de pie y como todas las mañanas, aunque desde un sitio distinto me dirijo a la ducha, abro la llave del agua y esta comienza a caer de prisa, el vapor del agua, empaña los espejos y con una mano limpio un poco el cristal, es extraño debo decir que no me reconozco, llevó mis mano

