CAPITULO 7

1613 Words
Akila Dankworth En tregua decía. Soy una completa ilusa al creer que todo sería color de rosa luego de que Isaí me diera bandera blanca, aunque las cosas no están como cuando el rey, me llamó, las incontables reuniones del príncipe me tienen irritada, sin contar con que sigo viviendo en el palacio. Por lo menos en las noches cuando ya el príncipe se va a dormir me queda algo de tiempo libre para hablar con Milah y Yim. Otra cosa que me ha hecho los días menos tedioso es la visita de Alina, la princesa es todo un espectáculo además de muy divertida. Hoy es mi mudanza a un departamento cerca del palacio, Georgina comprendió que no puedo estar tan involucrado con ellos como los demás empleados, menos con el disgusto que tiene el rey hacia mí, seguro que si se le pierde un alfiler me acusa de haberlo robado y directo me manda a la cárcel. Aún así algo dentro de mí aún quiere quedarse aquí, en la familiaridad que tengo ahora aquí en palacio, sin embargo las dudas y los problemas me ponen en una situación difícil, eso sí no tomamos en cuenta el cansancio que hemos tenido estos días—incluyendo a Isaí dado que el es el que ha estado en reuniones respecto a la corona—Ni siquiera me ha dado tiempo de comer adecuadamente. Quiero inscribirme en la universidad pero con tan poco tiempo libre no lo he hecho, es por ello que aunque me gusten mis amistades y rutina aquí debo mudarme para tener un respiro entre tantas personas. Parpadeo tratando de enfocarme en Isaí quien reparte ideas entre el consejo, básicamente están hablando de política, cosa que me importa un bledo, sin embargo comienzo a sentirme mareada, mi respiración se contrae y segundos después solo veo luces y un fuerte impacto en mi cabeza. ... Abro los ojos encandilada intentando ubicarme un poco, mis ojos se mueven frenéticamente y cuando logro ubicarme me doy cuenta de que estoy en una habitación de hospital, o eso parece. –Despertaste–escucho a mi lado haciéndome pegar un brinco dado que no note que estaba ahí. –¿Me desmaye?–pregunto y el asiente. Lo que me faltaba, tener problemas de salud. Suspiro ignorando al hombre a mi lado quien no me quita la mirada de encima, definitivamente necesito un descanso. Me levanto con intenciones de ir al baño pero escucho como la puerta se abre dejándome a medias, por ella entra Georgina quien me mira acusadoramente. –¿A donde crees que vas?–se indigna señalando–Vuelve a la cama. Intento hablar pero Isaí niega con la cabeza aconsejando que no lo haga. La verdad es que por primera vez concuerdo con el con que no es buena idea, la reina parece estar en modo mama luchona. –Saldrás de aquí más tarde dado que no es nada grave, pero el doctor dijo que debes descansar y comer mejor, Isaí te acompañara a tu nuevo departamento–le ordena disimuladamente a su hijo quien la mira mal. –¿Por qué debo acompañar a esta loca?–pregunta y yo ruedo los ojos. Aquí vamos... –Porque soy tu madre y yo te lo estoy pidiendo. Y así Georgina zanja el tema. Lo único que no me convence de todo esto es que estaré completamente sola con Isaí en un espacio reducido, cosa que no me asegura que esté a salvo de homicidios. Aunque hayamos fijado una tregua no me confío. –No te creas que estoy muy feliz con que me acompañes, así que quita esa cara de tragedia–le digo apenas su madre sale mas no me responde, observo como sigue viendo su celular y entonces se levanta. –Me voy, vuelvo cuando te den de alta–frunzo el ceño confundida. –¿A donde vas?–esquiva la mirada al escuchar mi pregunta y sale sin darme una respuesta. Si hace una tontería no será culpa mía de todos modos. (...) Miro al techo aburrida esperando que llegue Isaí, tampoco es que tenga como irme y según el doctor es malo para mi caminar demasiado en este momento por lo que no me queda de otra que esperar al idiota, aunque estos días no nos estemos matando me sigue cayendo mal su forma de ser, es como si no tolerara esa actitud que siempre tiene con la mayoría, por lo menos con quienes no son de su mismo nivel social, porque gracias a sus padres él está en la cima de la sociedad con ellos pero sin duda no le durará demasiado como siga así. Las personas buscan un líder, alguien que los gobierne pero al mismo tiempo tenga amor por su pueblo, porque de otra forma buscará más sus propios intereses que los de ellos, no es lo que debe hacer un rey. Aunque para eso me quiere la reina con él, para cambiar esa perspectiva. Creo que ya tengo una idea de como hacerlo, solo espero que coopere. Resoplo frustrada a punto de salir y tomar un taxi pero la puerta es abierta y por ella entra el guapo general que últimamente se me aparece hasta en la sopa. –Imagino que por fin vienes a llevarme a los calabozos–bromeo haciendo que curve una sonrisa que opaca su seriedad. –Por ahora eres libre, vengo a llevarte a tu nuevo hogar. Arqueo las cejas incrédula. ¿Isaí lo envió? –La reina envió a su hijo–aclaro sin saber si ha sido como pienso. –Lo sé, pero él no quería venir así que me ofrecí–se encoge de hombros. –Que lindo acto de caridad–camino hacia la puerta ligeramente molesta porque Isai intente zafarse de sus responsabilidades, comprendo que puede estar cansado pero toda la semana me he sacrificado para que el siempre tenga compañía y coma bien. Ay no, ya hasta me parezco a mi madre. Camino detrás de general quien va llamando la atención por donde pasa, su seriedad anterior vuelve haciendo que me pregunte como se puede ser tan cuadrado, sino fuera porque ya lo he visto sonreír, pensaría que tiene la cara paralizada. Al subir al auto desvío la mirada hacia la ventana evitando prestarle más atención de la necesaria, el camino es rápido pero entonces una pregunta se forma en mi mente. –Si el palacio es tan grande...¿Por que no tienen una sala de medicina?–pregunto dado que en ese momento estábamos en el palacio. –La tienen-se detiene frente a un lujoso edificio–Solo que el rey no permitió que te llevaran allá. Intento procesar el hecho de que si me estuviera muriendo el rey preferiría que muriera a que pisara la sala médica del palacio. Sabía que no le agradaba pero no hasta ese punto, ahora se un poco de donde salió la actitud petulante y egoísta de su hijo. Bajo del auto en silencio y espero que el general baje para seguirlo hasta el interior del edificio que parece sacado de una revista, a pesar de haber vivido toda mi vida aquí nunca lo había visto, por lo menos no esta área. Una vez nos adentramos al vestíbulo mi boca quiere llegar al suelo por la elegancia del lugar, sin embargo mantengo la compostura, para el general parece completamente normal, esto lo puedo adjudicar al hecho de que ha vivido parte de su vida al servicio del palacio, resumen: Está acostumbrado a los lujos que este le da. Al llegar al ascensor el marca el último piso, poco después nos movemos por el pasillo hasta que llegamos a una puerta al fondo. –Bienvenida a tu nuevo hogar, vecina.–dice entregándome una llave y dando dos pasos que lo llevan hacia la puerta de enfrente donde abre y se adentra dejándome boquiabierta ¿Vecina? ¿Quiere decir que no vive en el palacio? No entiendo nada, si se supone que es tan cercano a la familia real y que está encargado de la seguridad del palacio, ¿entonces por qué no vive allá? ¿Habrá querido mantener su distancia al igual que yo? Más preguntas que respuestas llegan a mi mente por ello, es por lo que cuando me doy cuenta que me he quedado parada como estúpida decido entrar al departamento. Si antes estaba sorprendida ahora lo estoy el doble al ver lo inmenso que es, la decoración es extravagante y para nada mi gusto por lo que tendré que hacer unos cambios sin embargo el color blanco hace que se vea muy espacioso, la gratitud que siento hacia la reina no se puede medir en este momento. Sonrío emocionada y camino por todos lados sin embargo en la mesa que hay al cruzar la sala de estar puedo ver una carpeta, fijo mis ojos en ella pero al abrirla me quedo en shock. Esta a mi nombre. ¿Como puede ser que la reina tenga tanta confianza como para poner a mi nombre el departamento? Porque o es eso o le sobra el dinero y no sabe qué hacer con el. Sin embargo me quedo aun mas helada al ver la nota que hay junto a los papeles. "Espero que seas buena vecina Esmeralda. De nada" Esta gente esta loca, y de ahora en mas se que el general no es cualquier persona, con este gesto ha avivado la curiosidad que tenía por saber su nombre y que se oculta detrás de su fachada de seriedad y profesionalismo. Eso si estoy viva para contarlo, dado que Isaí me matara en cualquier momento.
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