El beso subía de tono, era más intenso y necesitado, empezó a mover su lengua fuera de mis labios así que abrí un poco más mi boca accediendo su paso. Era una guerra, labios contra labios, lengua con lengua, me quería devorar. Nos quedamos sin aire, antes de separarnos mordió mi labio haciéndome reír para luego bajar a mi cuello. —¿D-Daddy... q-que hace... aaah —sin poderlo evitar se escapa un gemido. Sentí como sonrió contra mi piel —solo disfruta princesa. Sus manos recorrían mi cuerpo, era una sensación nueva para mi, sus labios, lengua y dientes estaban en mi cuello. Dejaba besos húmedos de mi cuello hasta el lóbulo de mi oreja haciéndome suspirar y gemir. De repente paró o eso creía hasta que sentí que succiono una zona en mi cuello que me hizo gemir un poco más alto. Se separa

