Me desperté a la mañana siguiente con mi cabeza recostada en el duro y musculoso pecho de Kilian que se encontraba plácidamente dormido, con mis dedos acaricié su rostro, su mejilla, seguí hasta sus labios, se veía tan sereno. Toda la noche me abrazó con fuerza, haciéndome sentir segura en sus brazos. Aún no podía creer que el estuviera conmigo siendo alguien que podría estar con quien desee. Sin querer levantarme me quedé acostada viéndolo dormir, es tan bello este hombre, sonreí inconsciente ante mi pensamiento. —Espero que sonrías así por mi —habló, con su voz profunda y ronca obstaculizada por el sueño. Dejé un beso en su mejilla, en respuesta Kilian me apretó contra su cuerpo y dejó un beso en mi cabello. Por más que desee quedarme todo el día así con el no podía, tenía clas

