AUTOR. Eran pocas las veces que se enojaba, pero cuando lo hacía, cuando la ira lo invadía le cegaba por completo, perdía los estribos y no descansaba hasta descargarla o explotarla. Por ello, desgarró el vestido de su esposa y la tomó por la fuerza, la folló tan duro como para que supiera lo hombre que era, y no buscara a fuera lo que tenía dentro. La dejó libre cuando ya no le quedaban fuerzas y replicando el asco que le provocaba. Después que el hombre se metió al baño, Rebeca se hizo un ovillo. Era la segunda vez que un hombre la tomaba por la fuerza, y aunque la primera vez le dolió horrible, esta vez le dolió más, puesto que el hombre que le había hecho eso, era su esposo, alguien con quién había compartido muchos años. Cuando su padrastro la abusó, lo que más le dolió y la d

