Iba rumbo a su casa, manejaba a toda velocidad porque no quería estar cerca cuando sucediera aquello, durante todo el camino no dejó de pensar en como se sentiría Mahianela mañana cuando despertara y descubriera que había sido abusada, incluso como se sentiría él por no ayudarla sabiendo lo que iba a pasar. Llegando a Miravalle frenó a raya, golpeó el volante con frustración, seguido dio la vuelta y pisó el acelerador. Bajó sin respetar semáforo ni carril, en las curvas ocupaba los dos lados. Al llegar a la universidad parqueó el coche por la otra puerta, salió de este y entró a toda prisa, mientras lo hacía llamaba a Albert —¿Dónde está Mahianela? —, Albert recorrió la mirada, estuvo vigilándola como se lo había prometido a Ernesto antes de que este se fuera, pero en tan solo unos minutos

