Cuando Albert se levantó para ir al baño, Ernesto se quedó bebiendo lo poco que le quedaba de jugo. Con elegancia meneo la copa mientras tenía la mirada posada en el espejo frente a él. Se encontraba de espalda a Mahianela, pero por el espejo podía verla. Esta lo observaba fijamente, aquel espeso cabello, su ancha espalda y los fuertes brazos era lo que detallaba con sus ojos. Suspiró profundo cuando vio a Geomara acercarse, sobre todo inclinarse a él. Mahianela bajó la mirada y se concentró en el plato, revolvió la comida, seguido se colocó en la otra silla para no tener que ver a esos dos. En cuando Ernesto, al momento que Geomara se inclinó para saludarlo, corrió la silla hacia atrás y se levantó. No esperaba encontrarla ahí, menos que se acercara. La última vez que la vio no termi

