Capítulo 2

2351 Words
Estados Unidos /New York/ Adara Le doy las gracias a la mujer frente a mí por darme los planos de la mansión White, es dónde se llevará a cabo el evento al cuál asistiré. Los guardo bien en el sobre en el que me los dio y me lo pongo bajo el brazo mientras camino por los pasillos. Llego a mi habitación y los guardo muy bien para después salir de nuevo e ir a la cafetería. Al entrar, Nick me hace señas con la mano para que me acerque a la mesa en la que está. —¿Qué te dijo?— pregunta cuando me siento frente a él. —Tengo trabajo— digo robándole la lata de refresco.—¿Y los chicos? —En estos momentos están con Carlos. —Me compadezco de sus almas— bromeo. —Somos dos, ¿Qué tipo de trabajo tienes?— le hago una seña, hago cómo si me cortaran la garganta. —Y cómo no te gusta— se ríe. —Es mi pasión— digo con aires de grandeza a lo que los dos reímos. Pero dicha risa sede cuando mi vista cae en Gabriela y su equipo que entra a la cafetería como si fueran la gran cosa. Buscan a alguien con la mirada y Tiana le señala con la barbilla nuestro lugar. —Ahí vienen— dice Nick. —A estar jodiendo— bufo. Se acercan, Gabriela con una sonrisa de oreja a oreja. —Miren a quienes tenemos a aquí— se paran frente a nosotros. —Largo— bramo. —¿Por qué tan grosera?— pregunta Gabriela, inocente.—Ah, ya sé—chasquea los dedos, como si se acordara de algo.—Fracasaron en una misión— dice riendo. Sé que para ella es fascinante saber que nuestro trabajo salió mal. Pues lo vuelvo a repetir, les gusta estar jodiendo a cada nada y cuando digo les gusta me refiero a los cuatro. —Largo de aquí— dice Nick enojado. —¿Por qué?— habla Brandon. —Porqué no les gusta que les echen en la cara sus errores- contesta burlona Tiana. —Ustedes no son nadie para reclamarnos nada. —Ya me imagino el castigo que Carlos les pondrá. El es muy estricto, y al saber lo que su equipo "favorito" hizo, se pondrá furioso porque hicieron un mal trabajo. Estrello los puños en la mesa, poniéndome de pie. Para esto ya tenemos toda la atención de todos aquí. —¡¿Hablan de mal trabajo?!— les grito en la cara.—¡Recuerden quienes fueron a México a salvarles el culo cuando ustedes hicieron todo mal! Si algo detesto es que se atrevan a juzgar cuando no haces algo bien. Se burlan de tu fracaso, pero muy poco admiran lo bueno que has hecho. Nick se levanta para apoyarme. —Tenemos más logros que fracasos— les dice a cada uno.—En cambio ustedes tienen más fracasos que logros— dice, provocando que los cuatro se pongan rojos de coraje. —Déjense de niñerías que no les queda— hablo de nuevo.—Mejor fíjense en el trabajo que ustedes hacen, total les gusta compararlo con el de nosotros— digo para que les arda. —No sabes cuánto te detesto— Tiana se viene contra mi, con la intención de golpearme, pero se detiene por la mano de Siria que rodea su brazo. —Ni se te ocurra tocarla— la mata con los ojos. Se desafían una a otra con la mirada. —No somos niños— dice Nate. Es el más pasivo de los cuatro así como Ricardo lo es de ellos.—Somos compañeros y no debemos discutir por esto. Tiana se zafa de un tirón del agarre de Siria, se dan la vuelta y se largan de la cafetería. —Me dan ganas de... —Ya, tranquila— la corta Nate. Deja escapar un suspiro. —Son unos pesados— habla Nick. —Por primera vez en la vida estoy de acuerdo contigo— le contesta ella. —Ya, olvidemonos de ellos que hay cosas más importantes, ¿Qué les dijeron? —No hay castigo— habla Nate, con una sonrisa. —¿Qué?— decimos Nick y yo, confundidos. —Como oyen hermanos míos— dice Siria, orgullosa.—No habrá castigo gracias a mí cumpleaños. Reímos y chocamos los cinco, puede que no los hayan castigado pero puedo asegurar que si les llamaron la atención por lo sucedido. —¿Qué fue lo que pasó? —Se supone que la captura del tipo tenía que ser cuidadosa, sin alarmar a nadie de los que estaban presentes—dice Nate.—Pero fue todo lo contrario, los guardias se alarmaron y protegieron a su jefe, hubo fuego cruzado, algunos heridos y otros muertos. —Fue un desastre total— habla Siria. —Se nos salió de las manos. —Carlos de seguro se arrancó los pelos de la cabeza— reímos. Nuestro equipo es de los más importantes de la organización, nos encomiendan trabajos importantes y peligrosos donde tenemos que ser astutos a la hora de planear y actuar. Pasamos un tiempo en la cafetería, comimos y hablamos de muchas cosas. Después de una hora decidí irme, ya que debo estudiar los planos de la mansión. Me voy y les digo que me manden la ubicación del antro al que iremos por la noche. Me encierro en mi dormitorio para revisar los planos. La fiesta se hará a cabo en el primer piso, en esa sala están las escaleras y arriba están las habitaciones y un despacho alejado del área de la fiesta. Empieza a las siete de la tarde, Fernando ya confirmó y ahí estará. No se con certeza a qué hora llegará, pero lo estaré cazando. Estudio todo el lugar, los metros de terreno que tienen al rededor y la barda alta que rodea la mansión. Uno de mis hermanos me irá a dejar frente al portón mientras dejan una camioneta en un callejón para que salga de ahí. A las siete de la tarde guardo todo, tomo las llaves de mi auto, es un Ferrari color rojo. Quito el seguro y entro a él para ir a nuestra casa. Los cuatro vivimos en una casa, la compramos hace unos años, está cerca de la organización por cualquier cosa. Al llegar me doy una ducha y me visto con un vestido color dorado que se ajusta a mi figura. Me pongo unos tacones que hacen juego con el vestido y tomo mi cartera del color de mi atuendo. Me maquillo, no muy cargado, me pongo accesorios y perfume Chanel. Salgo y cierro todo, a esta hora mis amigos deben de estar en el antro. Decidí ir más tarde por toda la tarea que tenía. Conduzco por las calles de New York, hay mucho tráfico, las calles están llenas de autos. Algunas personas que pasan por las banquetas se quedan admirando mi auto. Sonrío con suficiencia. Al cambiar el semáforo de rojo a verde, hago que el auto ruja, llamando la atención de más personas. Después de conducir por unos minutos llego al lugar, estaciono mi auto y entro sin la necesidad de hacer fila. Entro y me topo con todo el escándalo. Hay muchas personas bebiendo, unas están más ebrias que otras. Hay personas bailando en la pista y otras teniendo sexo con ropa. Cruzo la pista para llegar a las escaleras de la zona VIP. Tener mucho dinero tiene sus ventajas, como tener un buen sitio en todas partes. Subo las escaleras y capto en mi radar a Siria, está en una mesa, sola. —¿Qué tal?— llego a ella. —Te estábamos esperando— dice. —Te traje esto— le entrego una caja color n***o. La abre y se queda maravillada por el reloj que descansa en ella. —Es hermoso, gracias. —¿Y los chicos? —En la barra. Llegan y nos entregan bebidas. Otra ventaja de ser como ser, es que no nos ponemos ebrios, yo por todo lo que tengo y ellos por el entrenamiento, que aunque no son idénticos a mí, cuentan con los sentidos un poco desarrollados. —Pensabamos que no ibas a venir— dice Nick. —No me perdería la celebración de mi mejor amiga. —¿Tienes una misión?— Siria cambia de tema. —Sí. —Uh, me imagino que tienes mucho que hacer— habla Nate, pasando su brazo al rededor de mis hombros. —Estudié lo primordial. Tomamos un poco y después de un rato nos vamos a la pista. Se escucha 7 rings de Ariana Grande y sin dudar la bailamos. Muevo mi cuerpo al compás de la canción, tomando un movimiento sensual y provocador. Hoy me quiero divertir un poco. Siento como alguien se pega a mi espalda, pasa sus manos por mi cintura y me aprieta a su cuerpo. Giro entre sus brazos y me topo con unos ojos azules que me miran con intensidad. Sin decir nada bailamos pegados al ritmo de las canciones que salen. Baja el rostro a mi cuello, pasea su nariz por él y deja besos húmedos por esa zona. Después de tres canciones, me zafo de su agarre y camino a la barra, pido un trago y espero ahí por él. —¿Huyendo?— dice a mis espaldas, cerca de mi oído. El mesero llega y pone mi bebida en la barra. —Solo vine a beber algo— tomo entre mis manos el vaso de cristal y se lo muestro alzandolo en el aire. Se sienta en el banquillo siguente y pide algo de tomar. Lo puedo detallar más. Es más alto que yo por unos cuantos centímetros, tiene el cabello rubio y ojos azules. Bebo mi trago sin quitarle los ojos de encima. El hace lo mismo, solo me recorre el cuerpo con la mirada, los ojos se le oscurecen más y se humecta los labios a cada nada. Se acerca a mí, poco a poco se inclina hasta estar a mi estatura. Junta sus labios con los míos dándole paso a un beso con intensidad. Se separa y mira mis labios, mis ojos y viceversa. —Mi nombre es...— lo corto colocando mi dedo índice en su boca para que calle, pues su nombre no es de mi interés. Regla para un aventura de una noche. —Sin nombres— digo, para después besarlo de nuevo. Me devuelve el beso con más intensidad, sus manos las pone en mi espalda y poco a poco desciende hasta mis caderas. Las aprieta provocando que me pegue más al. —Vamos a un lugar más privado— me toma de la mano y me guía hasta la salida. Llegamos al estacionamiento y me abre la puerta de un deportivo color azul. Rodea el auto y se sube para después poner en marcha y conducir a un hotel cerca de la zona. Pone su mano en mi pierna y la acaricia levemente. El celular me vibra en el bolso, lo agarro y veo la llamada entrante de Siria. —¿Qué pasó?— contesto, ignorando lo que hace el hombre a mí lado. —¿Te fuiste perra desgraciada?— dice del otro lado, ofendida. —Lo siento, ¿Me harías un favor? —Pues ya qué— bufa. —Llevate mi auto— digo y corto sin esperar respuesta de su parte. Entra al estacionamiento del hotel. Bajamos y entramos para después subir en el elevador. Cuando las puertas se cierran, se me viene encima besándome y tocandome desesperadamente. Correspondo. Paso mis brazos por su cuello, atrayendolo más a mí. Las puertas se abren y salimos entre besos y toqueteos por parte de los dos. Saca una tarjeta que sirve como llave de la habitación, la abre y entramos. Cierra la puerta y me pone contra ella besando mi cuello. Sube las manos desde mi cintura hasta el inicio de mi espalda para descender el cierre de mi vestido. No me quedo atrás y quito su camisa de botón en botón. Meto mis manos y acaricio su piel. Nos quitamos lo que resta de ropa. Me toma de los muslos para que rodee su torso desnudos con mis piernas, lo hago y entre besos me lleva a la cama. Jadeo cuando choca su m*****o con mi intimidad. Me quita el sostén y se prende de uno de mis senos. Echo la cabeza hacia atrás cunado vuelve a chocar su intimidad con la mía. Gruñe y se quita el boxer para quedar totalmente desnudo. Su m*****o duro me apunta, y se vine contra mí para besarme de nuevo. Le da atención a mi otro pecho y baja dejando besos húmedos por mi abdomen. —¿Cuál es tu nombre?— pregunta junto a mí piel. —Sin nombre— lo jalo del cabello rubio para atraerlo a mi boca. Sede y deja que lo bese y pase mis dedos entre su cabello. Se separa y se va a un cajón de dónde saca un preservativo y se lo coloca frente a mis ojos. El tipo no está nada mal, aunque siento que le falta algo, más sin embargo, solo lo quiero para pasar el rato y ya. Se sube encima de mi, reparte besos por mi cuello, rostro y pecho. Quita mis bragas de encaje n***o y las lanza a un lugar de la habitación, siento como lentamente mete su m*****o. Cierro los ojos disfrutando la sensación de placer que me abraza. He tenido días estresantes y relajarme no estaría nada mal. —Toda— digo contra su boca. Le muerdo el labio inferior cuando siento que lo mete todo. Los dos nos movemos, en la habitación solo se escuchan nuestros jadeos. Se mueve con rudeza entrenado y saliendo, besa mis labios mientras yo dejo marcas en sus hombros. Se viene en el preservativo y cae en mí todo sudado al igual que yo. Me acomoda en su pecho y nos quedamos dormidos.
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