Capítulo 5

3830 Words
Capítulo 5   Narra Dante.     Llego de esa sesión de fotos, de verdad que fue agotador tener que soportar todo los coqueteos de Kelly. En fin entro a la compañía  ya que el vip me ha mandado por un estúpido reloj de marca que dejo en su oficina estoy por hacerlo pero una voz dulce que se escucha en la sala de descanso, me hace regresarme e ir a hacia allí.     Camino con precaución y veo de quién es esa voz la cual canta muy bien. Ah vaya de verdad también tiene voz linda, sonrío mientras veo como ella canta y prepara ese café espumoso.   Ella se da la vuelta y me ve pero cuando lo hace se sorprende por lo que está a punto de pegarse con la puerta de la cocineta.     De inmediato me acerco y la protejo, no sé si estoy loco pero ese instinto de protegerla crece cada día más y más, eso no está bien Marian es solo una desconocida solo eso.   Reacciono y me hago hacia atrás.       Narra Marian…   Él también aclara su garganta, después pasa su mano  por su boca para enseguida quitarla y volver a recargarse donde estaba.     —Gracias —digo apenada.   —Lo siento no quise asustarte, pensé que ya no había nadie en fin tengo que irme—trata de avanzar pero tomo su mano y lo devuelvo.     —¿Comiste? —pregunto de pronto.       —Recién lo haré—contesta pero enseguida baja la mirada hacia mi agarre.   —Ah lo siento —suelto su mano.   Él me mira por un momento para luego medio sonreír, veo eso y sonrío apenada, bueno al menos muestra un poco esa sonrisa.     —Toma—le extiendo mi café.     Él parpadea un par de veces sus ojos y después toma ese café, me da las gracias y se va.     Suspiro mientras caigo sentada en el sillón de estar, sigo ahí hasta que reacciono y vuelvo a mis labores.     Sigo trabajando hasta terminar, veo a mi reloj y son las doce de la madrugada, rayos… es demasiado tarde ¿Qué rayos voy hacer? Ni siquiera pasan camiones que me lleven a mi casa  a esta hora.   En fin sigo recogiendo esos papeles, después los guardo en el cajón de la caja fuerte para luego tomar mi bolso y salir apresurada de la empresa.   El señor de seguridad solo me sonríe y me abre la puerta, mientras yo solo camino apresurada a la estación de autobuses para ver si sucede un milagro y pasa uno al menos que me deje cerca de casa.     Sigo caminando hasta llegar a la esquina estoy por dar la vuelta pero enseguida…. —Hol…     —Ah…—grito y me hago hacia atrás.   Siento unas manos en mi cintura después siento como me reincorporan.   Abro los ojos y es Dante quien está frente a mí.   —Lo siento—se disculpa para luego soltarme el brazo.     —No te preocupes —parpadeo un par de veces mis ojos—¿Qué haces aquí? —digo para luego sostener mi bolso.     —Esperando a que salieras —dice con esa voz tan…   Me derrito cuando dice eso, así que solo muerdo mis labios y aprieto mi bolso.     —¿Yo? —pregunto incrédula.   —Sí, hoy me ayudaste mucho así que quise devolver el favor—responde con toda normalidad.   De verdad él no muestra ni siquiera alguna emoción.   —Pero yo ni siquiera te he devuelto nada de lo que has hecho por mí, por eso ¿Qué te parece si cuando reciba mi primer pago te invito a comer pollo con cerveza? —le sonrío mientras levanto mi dedo meñique.   —No es neces…     —Sí lo es—tomo su dedo y lo enlazo con el mío.   Él se queda sorprendido por lo que enseguida suelto su mano.   —Está bien —asiente y después me abre la puerta del coche—sube por favor.     Subo al coche y enseguida él también lo hace.   Después de unos minutos de haber estado en silencio hablamos pero eso es porque hemos llegado a mi casa.     —Gracias—lo veo con dulzura.     —Buenas noches—traga saliva.   Desabrocho el cinturón de seguridad, bajo del coche, cierro la puerta y me doy la vuelta es ahí donde me doy cuenta de que mi padre viene con su rostro tapado con un gorro en su cabeza y una bufanda en la boca sus caminados son tan conocidos que sé que es mi padre en fin el viene caminando hacia mí y lo hace borracho, eso lo sé por la manera en que camina de un lado a otro.   Me sorprendo mientras miro de reojo y me doy cuenta de que Dante aún sigue ahí.   Rayos, frunzo el ceño y camino hacia mi padre.     —Papá—lo tomo del brazo y lo llevo hacia adentro.   —¿De quién es ese coche?¿Por….  por qué has llegado a esta hora? —trata de regresar.     —De nadie—menciono mientras me esfuerzo en regresar hacia adentro.     —No quiero saber que andes de….   —Papá basta—menciono con molestia mientras me tambaleo de un lado a otro.     —No quiero que seas igual que tu madre—me empuja y se suelta de mi agarre.   Caigo en el muro de la entrada, me reincorporo y veo que va hacia el coche.     Corro detrás de él, lo tomo del brazo y logro detenerlo.   —Qué me sueltes… su…su.. suéltame—suena demasiado borracho.   —Basta papá—lo jalo pero aun borracho él puede más que yo.    Se escucha como Dante sale del coche y se pone frente a mi padre.   Frunzo el ceño mientras lo veo.     —¿Algún problema señor? —lo ve con esa frialdad mientras trata de ver su rostro, el cual no se ve por todo lo que trae y es que hace un frio terrible.     —Sí ¿Quién eres tú? —lo apunta con el dedo y se lo encaja en el pecho.     Dante solo se mantiene sereno para luego suspirar con molestia.     —Soy compañero de su hija, la traje a su casa —quita la mano de mi papá de su pecho y lo toma del brazo—¿Qué tal si vamos adentro? —lo encamina con él.   —Pareces buen muchacho—sigue caminando mientras se ríe.   Tomo del brazo a Dante y lo detengo. Él me mira desconcertado.   —No es necesario yo lo llevo—digo apenada mientras tomo el brazo de mi padre.   —¡No! —mi papá se suelta—Que me lleve él—toma nuevamente a Dante del brazo.     —No te preocupes yo lo llevo—me da una mirada de seguridad.   Asiento con la cabeza para luego ver como ellos dos avanzan, mientras que yo revoloteo mi cabello en forma de expresar que estoy demasiado apenada.   Después de eso sigo caminando hacia adentro, solo escucho como Dante le ayuda  a mi padre a entrar a a la casa  y después de eso escucho como viene hacia donde yo estoy.     Frunzo el ceño y bajo la mirada.   —No te preocupes, tu papá ya fue a  dormir—dice mientras se recarga en la pared—Me hubiera encantado conocerlo pero entiendo que hace frio.     —Qué pena, tú…—niego con la cabeza.     Siento las manos de Dante en mis mejillas y junto con eso siento como levanta mi mirada.     —No te sientas avergonzada, no eres tú quien está en esa situación—me suelta—Me iré, hasta mañana—sale de la casa.   Mientras yo sigo tan avergonzada.     “Dos semanas después”     Vengo saliendo de finanzas, mi primer pago me lo han dado en sobre ya que mi tarjeta aún no está lista eso será en el próximo pago.   Estoy tan feliz por esto, en fin sigo caminando hacia mi escritorio donde veo a Dante saliendo con el señor Lissandro, le sonrío y le enseño mi sobre, él muestra una pequeñísima sonrisa y después veo como se va.   Él se ha ido, y ahora cómo…     —Me alegra que te hayan pagado—suena apresurado.     —Gracias, ¿Hoy puedes?     —Sí, sí puedo, pero antes tengo que dejar al vip a su a su hogar—me ve con firmeza—Debo irme te espero en ese lugar, dame la dirección—muerde un poco sus labios.     Reacciono y dejo de ver eso, después tomo una nota y anoto el lugar donde nos veremos.   —Aquí tienes, te espero a las ocho ahí—le sonrío.   Él toma la nota y después se va corriendo.   Sonrío ante eso, después continuo por recoger mis cosas, e ir al baño arreglarme un poco, saco mi labial rosado, rubor y rímel.   Después de aplicar eso, tomo mi cepillo y acomodo mi cabello para luego toma un poco de perfume y ponerme en mis muñecas y cuello, finalmente recojo todo  y me dirijo hacia el restaurante.     “En el restaurante”   Llego, tomo asiento para enseguida dejar mi bolso a lado de mí.   —Señorita ¿Desea ordenar algo? —pregunta un mesero.   —Estoy esperando a alguien—le sonrío.     —De acuerdo, estamos atentos, con permiso—se va.   Ha pasado un largo rato o al menos así siento yo, después veo a mi reloj y son las nueve de la noche ¿Qué pero…? Es mejor no suponer que me dejaron plantada ¿Cierto? Me digo a mi misma mientras recargo mi rostro en una de mis manos.       Narra Dante…     De verdad mi jefe tenía que hablarme a esta hora, menciono mientras me pongo mi traje de policía, al parecer han encontrado una bodega que al parecer es del vip es decir del señor Lissandro.   Salgo y veo a mi jefe de la policía es decir el señor Chray quien me alcanza y me toma del hombro.     —Si encontramos algo créeme que lo tendremos en nuestras manos, así que da todo de ti ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Todos a las camionetas!   Sigo caminando hasta llegar a mi camioneta, maldita sea por qué ese tipo el señor Lissandro no me deja saber más se supone que por eso soy su guardaespaldas al parecer él no confía en nadie más que en sus matones, pero claro el tiene dos vidas al parecer yo pertenezco en la que él es un honorable empresario.   Debí reclutarme en su vida criminal y no empresarial.   Subo a la camioneta junto con mi equipo en donde yo voy al mando.   —Maneja lo más rápido que puedas—le digo a mi compañero.     —¿Por qué jefe? ¿Alguna cita esperando por ahí? —pregunta en forma de broma.     De verdad ojala y fuera broma pero ella está esperando, lo peor de todo es que no puedo comunicarme con ella.     Minutos más tarde hemos llegado al lugar,  hemos parado metros antes, si queremos que salga todo bien debemos ser precavidos.   —Equipo dos por atrás, equipo tres por enfrente, equipo uno ¡Síganme! —camino entre las ramas.   me agacho con cuidado y llego a la entrada pero no hay nadie allí.   Eso se me hace muy raro, así que sigo caminando hasta llegar a la entrada tiro la puerta y apunto con el arma pero no hay nadie, ni siquiera hay nada todo esta vacio.     —Señor no hay nada aquí—menciona uno de mi equipo.   Suspiro mientras meto mi arma a su lugar.     —Revisen toda el area ¡Parte por parte! —digo mientras veo a mis alrededores—Maldita sea —me quito el casco.     Narra Marian…   Sigo esperando y eso ya tiene mucho tiempo que lo estoy haciendo.   —Señorita perdón pero ya vamos a cerrar—menciona el mismo mesero pero ahora me ve con pena.   —Eh, si—menciono apenada mientras me pongo de pie—Lo siento.   Tomo mi bolso y salgo apenada del lugar, camino por esa calle con la esperanza de encontrármelo para que me de una explicación.     Veo a mi reloj mientras camino y son las once de la noche ¿Por qué rayos me hizo esto? Tan solo hubiera dicho que no pero… ah maldita sea pateo una botella y después la levanto y la echo a la basura.   Sigo caminando a la estación de autobuses donde precisamente está el que me lleva hacia mi casa menos mal que no lo seguí esperando si no ahora estaría en problemas para regresar a casa.         Narra Dante…   Me quito el uniforme y después voy a dar mi reporte.   —Señor no encontramos nada, al parecer dieron aviso sobre nuestra llegada, debemos investigar a fondo ¿Por qué del porque no encontramos nada? —menciono frustrado.     —Tranquilo Dante, ya encontraremos algo, por ahora debes estar calmado si no echaras a perder la misión y recuerda que depende el éxito de esa misión será tu ascenso,  ahora vuelve a casa ¿Estamos? —palmea mi hombro.       Asiento con la cabeza después sigo mi camino hacia mi coche donde traigo la dirección de ese lugar, es tan ilógico pensar que ella aún este ahí.   Manejo hasta llegar a ese lugar el cual está cerrado, le pego al volante en cuanto veo eso.   No puede ser de verdad que no, sigo manejando hacia su casa  ella debe estar ahí, mi misión de darle una explicación fracasa en cuanto veo todos los focos apagados, ella debe estar dormida tendré que esperar hasta mañana.     Al día siguiente….   Narra Marian…   Son las siete de la mañana salgo apresurada a la estación de autobuses. En cuanto llego a la compañía  subo al elevador y en cuanto toco mi escritorio respiro con tranquilidad, de verdad pensé que iba llegar tarde.   Él teléfono suena enseguida y es el señor Lissandro.     —Quiero que vengas ahora mismo—cuelga.     Genial creo que alguien amaneció de mal humor.       Me levanto y es ahí donde me doy cuenta de que él no está aquí eso es maravilloso ya que estoy muy enfadada con él, sigo con mi camino para luego entrar a la oficina y cerrar las puertas corredizas.   —Aquí estoy señor —me pongo frente a él.   —Hoy es el aniversario de mi esposa y mío quiero que consigas el mejor vestido que encuentres, no quiero que vengas aquí hasta que lo hayas encontrado, Dante te llevara—dice de pronto mientras me da una tarjeta—Largo.   Uy creo que él  no me traga pero para nada. Asiento con la cabeza, me doy la vuelta, cierro las puertas y es ahí donde veo a Dante pero él no está solo en sus brazos es una chica de cabello largo rizado bueno muy poco, vestida elegante y muy guapa.         —Ella es Kelly, la hija odiosa del señor Lissandro y la señora Analy—menciona Carlota quien está en el escritorio recargada.   —¿Ella? —miro como esa chica se le abalanza a Dante mientras sonríe una y otra vez.     —A ella le gusta mucho Dante—menciona Carlota con intriga.     —Ah pues que genial—digo mientras tomo unos documentos y los ordeno.     —¿Genial? Eso no fue dicho muy cordialmente—me ve con intriga.   —¿Qué quieres que te diga? —pregunto confundida—¿A qué horas deja ella de estar de… es decir de estar coqueteando con él? —expreso algo incomoda.       —Uy no, ella puede durar todo el día así, si así lo desea ¿Por qué? —alza las cejas.     —Dante debe llevarme a un lugar —contesto mientras me pongo de pie —Creo que tendré que interrumpirla—tomo mis cosas y camino hacia ellos.    Trago saliva y detengo mis pasos para luego hablar.   —Buenos días, disc….—no termino de decir ya que he sido interrumpida por esa chica la cual pone su mano casi en mi cara.   —¿Quién eres? Y ¿Quién te crees para interrumpir? —rechina los dientes al hablar, creo que si está enfadada pero más enfadado estará el señor Lissandro si no consigo ese vestido.     —Lo sien…—nuevamente he sido interrumpida.     —A ver ¿Quién rayos te dio permiso de hablar? —alza las cejas.     —señorita, creo que no es necesario hablarle así a esta persona—menciona Dante.     La señorita esa solo suspira y después sonríe.   —Tienes razón baby, no es necesario desgastarme por ella—me mira de arriba abajo.     —¿Qué quieres? —me pregunta mientras toma del brazo a Dante.     —Él señor Lissandro ordeno que Dante me llevara a un lugar—menciono apenada.     —¿Dante? A ver nena,  no te permito que le hables con confianza a Dante así que le dirás al joven Dante o el guardaespaldas del señor Lissandro ¿Entendiste? —me ve con molestia.     —Sí señorita. Joven Dante el señor Lissandro ordeno que me llevara  a un lugar ¿Puede o si bien no puede o no desea puedo irme en taxi?     —Ah, ahora te harás la digna pues lárgate en colectivo —menciona nuevamente esa tipa metiéndose en la plática.     —A ver señorita—contesta Dante mientras se suelta del agarre de esa tipa —Si el señor Lissandro lo ordeno tengo que ir, así que con permiso—finaliza Dante quien me toma del brazo y me encamina con él.       Ah vaya qué difícil es esa señorita suspiro para luego notar como Dante camina junto conmigo tomando mi brazo.   Me suelto de su agarre y solo camino sin decir nada, él me abre la puerta del coche por lo que enseguida subo y me pongo el cinturón de seguridad.     —¿Podemos hablar de lo que paso ayer? —pregunta mientras maneja.   —Prefiero no hacerlo—digo con seriedad mientras busco  en mi celular a los mejores diseñadores de la ciudad.     —Por favor al menos déjame explicar lo que pasó—mete el cambio.     —Por favor me puedes dejar trabajar, estoy ocupada —sigo viendo el celular.     —Entonces me puedes decir al menos ¿A dónde quieres que te lleve? —voltea a verme eso lo sé porque lo he visto de reojo.     —A las mejores tiendas de la ciudad —respondo.   Él sigue manejando hasta llevarme a una tienda donde hay un diseñador y es uno de los que he seleccionado para la compra.   —Buenos días—saluda sonriente.   —Buenos días—saludo. —Perdón, querida le decía a él—contesta mientras ve a Dante.   —Lo siento pero yo…   —Dante, que bien te vistes—menciona mientras sacude el saco de Dante.   Estoy realmente indignada si supiera que yo en algún momento de mi vida compre en su tienda, maldito egocéntrico.   —Perdón pero ella te está hablando—menciona Dante mientras quita las manos del diseñador su saco.   —Perdón pero yo solo hablo con personas elegantes como tú, no con personas ordinarias como ella—contesta con una sonrisa.     Dante suspira me toma de la mano y me saca de ahí.     —¿Qué te pasa? Necesito el vestido para hoy —digo frustrada mientras me suelto de su agarre.     —¿A costa de qué? ¿De qué te humillen? —frunce el ceño.     —Es la única forma de que no pierda mi trabajo—frunzo el ceño para luego suspirar—Solo llévame a otro lugar—menciono para luego subir nuevamente al coche.         Llegamos a otro lugar, solo espero que en este si encuentre ese vestido.     —Hola—menciono mientras entro.   —Hola, buenos días—responde una chica con amabilidad.   —Busco el mejor vestido que tenga esta tienda—digo para luego sacar la foto de la señora Analy  y enseñársela.   —Oh, es la señora Analy, claro mira por acá tenemos estos cinco vestidos exclusivos ¿Los quieres ver? —me señala por donde.     —Claro—respondo sonriendo.     Sigo sus pasos y entro a un lugar, en el cual están los vestidos en particular hay uno que estoy segura que le encantara.   Camino hacía ese vestido, lo tomo y lo pongo en mí es hermoso solo espero algún día poder volver a comprar uno, sonrío ante la imagen que veo en el espejo después solo lo veo como algo imposible por el momento y regreso a mi realidad, ahí veo a Dante viéndome a mis espaldas.   Aclaro mi garganta y después me dispongo hablar con la chica que me atendió hace unos momentos.     —Quiero este pero lo necesito con la talla de la señora para hoy mismo—suena mi celular.   Contesto y es el señor Lissandro.   —¿Dónde rayos estás? —resopla con enojo.   —Consiguiendo el vestido—respondo nerviosa.   —Lo quiero antes de las doce de a medio día —cuelgo la llamada.   Veo  la hora y son las diez de la mañana pero ¿A qué horas se hizo tan tarde?     —Por favor lo necesito en menos de una hora ¿Puedes? —digo refiriéndome al vestido el cual está en las manos de la chica.     —No lo sé—responde nerviosa.     —Por favor lo necesito—le suplico.     —Hare lo posible, contactare al diseñador—toma su celular y marca.   Veo eso para luego ver como ella cuelga.     —Lo siento él no puede venir, su chófer enfermo y él ni loco maneja—frunce el ceño.     —¿Dónde vive? —pregunta Dante quien está detrás de mí.   —Lo siento no puedo…   —De acuerdo, siento mucho que te despidan—toma mi mano.   —¿De qué habla? —suena confundida.   —Si no me das la dirección del diseñador, yo mismo hablare con el señor Lissandro para que hable con tu jefe y te despida —menciona Dante.       Miro eso y me suelto de su mano para verlo con enojo.     —¿Por qué estás haciendo esto? —lo miro desconcertada—Ella no tiene la culpa.     —¿Quieres perder tu trabajo? De acuerdo solo vayámonos —vuelve a tomar mi mano.     —Deja de tomar mi mano y no, no quiero perder mi trabajo pero…     —Eres tú o ella. A veces hay que reaccionar antes de que ataquen ¿Entiendes? —presiona mi mano mientras me ve fijamente.   Me suelto de su agarre. Estoy demasiado enojada con él aunque este ocupada no puedo dejar de pensar en el ridículo que pase anoche por su culpa.   —Aquí tienen—la chica nos da una nota.     Dante la toma y sale del lugar.     — Toma, cobra el vestido—le doy la tarjeta, ella cobra y enseguida la devuelve—Gracias y lo siento—tomo el vestido y salgo detrás de Dante quien ya está en el coche.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD