Anton tomo la mano de Yalens y la acaricio suavemente, sintiendo alivio de que el color ya estaba regresando a las mejillas de la joven. — “¡No te vayas Bri!” — susurro Yalens mientras apretaba la mano de Anton. El noto el desespero de ella, así que seco las lágrimas de su rostro exclamando cerca de su rostro — “¡No te preocupes, estaré contigo de ahora en adelante!” En su inconsciencia Yalens relajo su expresión y deslizo sus labios en una pequeña sonrisa. Anton observo el gesto de la joven envuelta en un brillo que irradiaba ternura e inocente que no pudo evitar que su corazón se acelerara. Unos minutos después Anton salió de la habitación y mientras descendía por la escalera noto que Dennis regresaba con una bandeja de comida. Para Dennis fue extraño que el hombre hasta a

