POV : MAXIMUS. El vaso de whisky volvió a quedar vacío. Era el tercero en menos de diez minutos. La espalda me estaba matando, pero era culpa de esa jodida bañera tan dura. “Calma Max” me dije a mí mismo, pero yo sabía que no serían suficientes unas simples palabras de mi consciencia para traerme de vuelta a la realidad. Yo sabía que teníamos una agenda abarrotada y que el segundo día apenas estaba iniciando, pero después de aquella desastrosa entrevista que revolvió todo el asunto ese con mi familia, no pude evitar volver a mi soledad. No estaba en mi casa, pero aquel balcón de la habitación matrimonial que Mary había reservado para nosotros me sirvió como puerta de escape. Miré la pantalla de mi móvil y ahí seguían esos mensajes sin leer. Las lágrimas pujaban por encontrar un cam

