Capítulo 29 — Saúl El sonido de la cafetera se mezcla con la voz de Laura riendo al fondo. El aroma del café recién molido ya forma parte de mis mañanas, tanto como el beso que ella me da antes de abrir el local. Despertar lleva solo tres semanas funcionando, pero ya se siente como si siempre hubiera estado ahí, esperándonos. La rutina se ha convertido en algo hermoso. A las siete y media en punto llegamos con los niños, todavía adormilados, a preparar el local. Izan se encarga de colocar las sillas, Quique ayuda con los carteles del día, y Ashier corretea entre las mesas jugando con una cuchara que dice que es su espada mágica. Laura prepara las primeras bandejas de muffins mientras tararea una canción que ya todos conocemos. Yo, detrás de la barra, limpio las tazas y miro todo co

