CAPÍTULO VEINTIOCHO Reece abrió lentamente los ojos, sintiéndose mareado por el vapor rojo que venía de todas partes en aquel sitio y miró alrededor en la oscuridad de la cueva. Se dio cuenta de que se había quedado dormido, todavía sentado con la espalda contra la pared de la cueva; delante de él vio una hoguera ardiendo, que salía del suelo de piedra y se preguntó cuánto tiempo había dormido aquí. Reece miró a su alrededor y vio a Thorgrin, Matus, Conven, O’Connor, Elden e Indra esparcidos a su alrededor, todos tumbados al lado del fuego. Con suavidad, se inclinó y les dio un codazo y ellos se despertaron lentamente, uno a uno. La cabeza de Reece parecía que pesara media tonelada mientras intentaba levantarse sobre sus manos y rodillas, después sobre sus pies. Se sentía como si hubier

