PENÉLOPE Sentí el aliento de Bastian sobre mi rostro. No quería sentirlo, no quería tenerlo cerca porque se estaba volviendo una debilidad para mí. Simplemente no quería ceder ante él. Si en algo tenía razón, era en que sentí una conexión profunda con él la última vez que lo hicimos. Lo había pensado en algún punto de mi cabeza, pero era algo con lo que había estado luchando todos esos días. No quería complicar más mi situación que era de por sí ya bastante caótica y él estaba formando parte de eso. — Dime que no lo has sentido y te juro que voy a dejarte en paz. —Murmuró Bastian.— Dime que no sentiste tu cuerpo estremecer junto al mío y juro que no voy a acercarme más a ti más que para lo necesario. —Permanecí en silencio. Aunque luché con todas mis fuerzas por decir las palabras "n

