Sexo virtual y más...

2001 Words
Bruno y Sofía tenían una relación virtual, teniendo tres meses y seguían sintiendo la pasión a través de una pantalla. Sin duda ambos habían tomado la decisión de seguir así y mientras no le afectara estaban bien. Sofía tenía días ocupados en su trabajo y no había podido hacer algo para su novio. Ese día decidió hacerle una sorpresa, antes mandó un mensaje avisándole que tenía una sorpresa que darle. Bruno se encontraba en su oficina, Pero eso no era impedimento para llamar a su novio. Llamada: —Hola guapo… —Saludo coqueta, mordiendo su dedo índice suave y sensual. —Te extrañé muñeca —Habló bruno cerca de pantalla. —¿Mucho? —Susurró Sofía haciendo movimientos sensuales en su silla. —Sí, no sé si pueda esperar a llegar a casa —anunció bruno, Sofía formó un puchero —Te daré un motivo para que estés contento —Le dijo antes de desaparecer, Bruno la llamaba, pero Sofía estaba colocando el antifaz y quitando la bata. Mostró una pierna y su gran tacón rojo, al mismo tiempo se escuchaba una música al fondo. Con una inmensa sonrisa y cara de sorpresa, Bruno recostó su cuerpo hacia atrás, se dedicó a ver cómo Sofía subía a la cama y caminaba como gata. —Sofi… —murmuró acalorado, con una necesidad de tocarse mientras la veía bailar para él. Sofía necesitaba saber qué pensaba y se acercó a la laptop. —¿Te gusta? —Bruno se levantó y le mostró su tremenda erección. —Tú que crees muñeca —Dijo con voz ronca, su mirada solo mostraba los deseosos que estaba por tocarla. —Mmm, muero por verlo —confesó mientras se acariciaba el cuello y bajaba a sus pechos. —Muñeca, me estás matando… —musitó Bruno, sacando su amigo, un gemido salió de Sofía al verlo tan grande y erecto. —Tú me matas a mí… Quiero tenerte —Suspiraba Sofía acariciándose sin dejar de ver la entrepierna de bruno. Ambos entrando en el deseo de darse placer mientras se veían. —Espera muñeca… —Bruno se levantó para pasar seguro a la puerta y regreso, antes de sentarse se bajó los pantalones. —Quiero que te toques para mí, muñeca, no te limites —exigió con voz ronca y sexi, que prendió más a Sofía. Quien le dio una sonrisa llena de deseo. —No lo haré… —respondió mordiendo su labio inferior. —Aunque también deseo verte… —señaló su amigo con deseo —Tócate para mí… —susurró bajando lo poco que cubría sus pechos. Masajeando suave, doblándose de la sensación excitante que sentía. —¡Jode muñeca!… —exclamó Bruno con voz excitada, sus pechos estaban erectos y deseosos de ser tocados y chupados, eso mataba a Bruno al saber que no podía. Sofía estaba cegada por el deseo, sus manos cobraban vida propia, mientras escuchaba a Bruno disfrutar viéndola al mismo tiempo que se tocaba. Sus venas estaban casi por explotar, así que seguía dándole motivos para que no parara. —¡Aaah, Quiero tenerlo dentro! —Gemía Sofía, sus piernas en la mesita dándole la mejor vista de su centro y sus dedos entrando y saliendo de su centro. El ambiente en ambas habitaciones se tornaba lujuriosa, Sofi ya no dejaba de tocarse gimiendo mientras veía a Leonel masturbarse. —¡Sofi, quiero que me lo chupes —Gemía con su cabeza hacia atrás mientras su mano trabaja sin pudor! —Aaah, Maldición muñeca… — —Juro que si te tengo aquí, hacemos el 69 —aseguró ella, pasando sus dedos húmedos por sus pezones para masajear y volver a meter sus dedos a su centro. Eso le daba motivación para acelerar el ritmo de sus manos, sintiendo esa corriente que le indicaba que estaba por llegar al límite y escuchar a Sofía en esa misma situación lo prendía más. Los gruñidos de Bruno hacían juego con los gemidos descontrolados de Sofía, Aunque eran su simple dedos, era suficiente para ella y más si lo veía a él bajar y subir su mano en su erección. No fueron más de un par de minutos, cuando ambos llegaron, quedando sin aire. Sofía quedó con sus brazos tendidos a un lado, sus piernas seguían abiertas y su cabeza hacia atrás casi en la misma posición que Bruno. Los toques en la puerta de la oficina de Bruno alertaron a ambos. —Hablamos luego muñeca. Bruno cortó la llamada sin esperar que ella dijera algo, Sofía deseaba tanto saber si le había gustado su sorpresa o no. Dos meses después Sofía no volvió a saber más de su novio virtual, habían pasado dos meses y ella seguía tratando de llamar a su teléfono o contactarlo por videollamada, pero fue imposible. Sin querer se había enamorado profundamente de él sin importar que fuese una relación a larga distancia. Su día se pasaba de su trabajo a su apartamento y revisando si podía contactar a Bruno, aun así era imposible. Resignada a que la relación se había acabado sin ella enterarse, decidió eliminar todo lo que tuviera de Bruno. No lloraría más por él ni lo esperaría. Dos días después Sofía ya se había resignado a que no vería más a Bruno a través de una pantalla, así que se dedicó a su trabajo y a descansar lo suficiente para estar tranquila. Ese día llegaba un poco tarde a su apartamento, con sus manos buscando la llave en su cartera. Hasta que una voz la interrumpió, dejándola anonadada y con todas sus cosas cayendo al piso. —llevo una hora esperándote aquí, ¿Quieres que te castigue? —Advirtió Bruno con voz ronca. Sofía no podía creer lo que estaba viendo, se imaginó ese hombre frente a ella muchas veces, que le dijera que medía 1.80, no era lo mismo que verlo frente a ella. Sus ojos negros, su cabello desordenado, un cuerpo espectacular fundado en un traje n***o, frente ella estaba la perfección hecha hombre. Para Bruno tampoco estaba siendo fácil verla ahí tan perfecta Cómo se la imaginó. Estaba ansioso de poder probar todo de ella. Parte 2 Ambos seguían en shock sin poder creer que estaba frente a frente, que podía saciar sus ganas de tocarse y sentir la suavidad de su cuerpo. Bruno fue el primero que se atrevió a seguir hablando y de manera posesiva. —¿No dirás nada? —¿Qué haces aquí? —fue lo único que salió de Sofía. Sun nervios la traicionaron. —Vine a cogerte hasta que me canse Sofía —musitó estando frente a ella a solo centímetros de sus labios. Sofía tenía los ojos aguados, no podía creer que lo estaba viendo en persona. Sintiendo la necesidad de estar segura y que no fuera un sueño. Se abalanzó sobre él cortando con El pequeño espacio que lo separaba, el cuerpo de Bruno chocó con la pared del pasillo, sus labios Unidos invadiéndose la boca con su lengua gimiendo los dos. Bruno la levantó para subirla a sus caderas. —Esto es maravilloso —susurro Bruno en sus labios, apoderándose nuevamente de ellos mientras recogía las llaves para abrir el apartamento. Sofía seguía probando de sus labios, besando su cuello y marcando de manera salvaje. —Quiero sentirte de una vez, no quiero esperar más —musitó Sofía, agitada, completamente excitada. —Como estamos ansiosos los dos, seamos justos —mencionó bruno mientras la ayudaba a quitar toda su ropa. —Por qué siento que me va a encantar este juego —Musitó Sofía aguantando las ganas de gemir al recibir esos pequeños toques traviesos de su novio. Quien se dedicó a quitar cada prenda mientras observaba su hermoso cuerpo. Besando desde su cuello hasta bajar a sus senos, lamiendo de manera sensual y posesiva. —Ah Amor —gemía ella cegada por la excitación. —¿Trabajamos juntos? —Susurro en sus labios, apoderándose, dejándola sin aire. —¿Lo que quieres hacer es el 69? —indagó Sofía deseosa de poder saborear lo que solo veía a través de una pantalla. —Sí, mi muñeca —susurró en su oído lamiendo su lóbulo. —Porque no te acuestas, pon tu cabeza hacia este lado —le señaló la parte donde van los pies de la cama, sonrió, ya sabia lo que venía y le fascinaba saber que tenía la confianza suficiente para llegar hasta ahí. —Necesitaré ayuda, no conozco esta materia —susurró en sus labios, bruno beso su mentón en respuesta. Sofía se concentró en besar sus labios, bajando a su cuello, llegó al pecho pasando su lengua, un suspiro salió de su boca al sentir la tibia lengua de Sofía en sus pechos, sus manos acariciaban sus cuerpos, al mismo tiempo, ambos dando y recibiendo, una difícil concentración. Ese juego los encendía más, besaba, lamía y mordía el cuerpo de Bruno, cada vez que bajaba, era un acceso que le daba a Leonel de todo su centro. —Maravillosa vista —Dijo tomando sus nalgas para sostenerla y pasar su lengua desde su clítoris hasta el centro donde introdujo su legua. —¡Aaah, Joder! —Sofía Gimió fuertemente, tomo aire y beso la dura erección de Bruno, eso provocó que se distrajera al gruñir y Sofía aprovechará para succionar la punta. —¡Maldición!, Continúa muñeca —Exigió Bruno extremadamente encendido. El cuerpo de uno estaba sobre el otro punto de la pareja, de tal manera que la cabeza de cada uno quedo sobre sus partes importantes y el juego a quien daba más placer no tenía fin. Bruno hacía un excelente trabajo estimulando su centro con la boca, los labios, la lengua, también con la mano y eso mismo copiaba Sofía, logrando que ambos se sintieran extasiados. Sofía lloriqueaba, desesperada por ir al ritmo de Bruno, sintiendo que estaba por terminar, se acercaba al igual que Bruno —Muñeca … —susurró él, pero su novia gruñó, estaba por llegar y no quería que se detuviera. Bruno entendió y aceleró el ritmo con su lengua, sintiendo como ella deseaba dejar su trabajo para gemir, pero no lo hizo, aceleró para que también él llegara, hasta que ambos explotaron, quedando bañados de sus fluidos y agotados. —¡Joder! —Exclamó Sofía con su pecho que subía y bajada. —Muñeca, eres exquisita, una diosa… —Susurró bruno incorporándose a su lado, ella solo sonrió, sin poder controlar su respiración, se subió sobre sus caderas. —Aún no he sentido lo que realmente quiero dentro de mí —Habló tomando el mando, moviendo sus caderas de un lado a otro hasta sentir lo duro que ya estaba su novio. —Quieres que sea suave o lo prefieres más… —Sofi se acercó a sus labios. —No sé lo único que quiere sentirte ya dentro de mí. —¡Ah! —gimió con dolor.— Duele rico —musitó con una risita. —Tú me tienes en tu cuerpo… —susurró entre suspiros, sentir como entraba y salía suave, la tenía en las nubes. —Hazme tuya, quiero más, quiero sentirlo todo —suplicó Sofía al no sentir lo que ella deseaba, quería todo de él. —Pensé que solo yo lo deseaba —musitó el triunfante. Fue suficiente para sentir como Bruno la partía en dos, pero lo disfrutaba, su cabello enredado en su mano mientras trabajaba, la tenía loca de placer. Su otra mano tocaba sus pechos haciendo maravillas. No fue horas después cuando ambos ya no sentían su cuerpo Y decidieron descansar. Fue ahí cuando Bruno le contó a su querida novia que mucho Antes había pedido abrir una sucursal en esta ciudad donde ella vivía. La tenía investigada absolutamente todo y Justo ese día donde tuvieron su llamada caliente Le llegó la noticia que su empresa había aprobado la sucursal. Sofía estaba contenta de saber que su novio había pensado encontrarse frente a ella. Y lo mejor de todo era que ambos lo habían disfrutado.
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