Capítulo 6

2714 Words
Tiempo atrás Hace mucho tiempo existía una dimensión subalterna donde habitan las pixies. Estas son criaturas mágicas o “Hadas pequeñas” las cuales pueden variar su transformación según su necesidad. Estas viven en una Aldea oculta y cada una posee poderes especiales y exclusivos para cada una de ellas. Pueden unirse a cualquier criatura, creando una unión tan fuerte como si de un enamoramiento se tratara, solo que de amistad y magia. Son muy débiles, pero en momentos de tensión pueden liberar todo su poder para salvar a su unión, lo cual le puede costar la vida. En la tierra solo pueden ser vistos por los niños, puestos que estos son los únicos que creen en las Hadas. Las Pixies se curan y nacen de una manera muy peculiar y es gracia a una planta mágica, especial y única en todo el mundo que habita en su aldea. Si la planta se muriese, las Pixies no podrían seguir viviendo y seria el fin para ellas. Existen diversas Pixies, pero la mayoría fueron desapareciendo luego de una guerra que existió entre los dioses del olimpo, ocasionando que su flor de vida se marchitase y no pudieran nacer más Pixies. Según las leyendas solo existen en todo el mundo alrededor de 5 Pixies, las cuales pudieron sobrevivir a la devastación de su r**a; La pixie del amor, la pixie de los portales, la pixie de los animales, la pixie de la fortuna y la pixie de los elementos. Esta última considerada la más fuerte de todas, ya que posee el poder de la naturaleza y lo que esta conlleva. Se dice que una pixie tiene solo una unión en su vida, pero hace tiempo existió una pixie destinada a juntar dos almas, una era el dios Zeus, padre de los dioses y los hombres, y Mnemosine, hija de Urano y Gea, de donde nacieron las 9 musas; Calíope (Musa de la poesía épica), Clío (Musa de la historia), Erato (Musa de la lírica coral), Euterpe (Musa de la flauta), Melpómene (Musa de la tragedia), Poliminia (Musa de la pantomima, Talía (Musa de la comedia), Terpsícore (Musa de la danza) y Urania (Musa de la astronomía). Una unión con una pixie es considerada un regalo, ya que al momento de la unión, ambos seres se vuelven más poderos por su deseo de defenderse, es por eso que en el momento que una pixie tiene una unión con dos seres, su unión es todavía mayor, ya que esta se vuelve la unión de una familia, un padre, una madre y la pixie en representación de la hija, lo cual llega a que la pixie le hable a ellos como si de sus padres se tratasen. Esta unión doble es muy extraña y solo se han dado 3 casos de esta unión; Zeus y Mnemosine, Poseidón y Rosaura y Hades y Perséfone, creando así las 3 uniones más fuertes. Actualidad Levana ¿Ma...Mami? ¿Me acaba de llamar mami? —Mía ¿Te encuentras bien?— le pregunte mientras me separaba de Elián, ya que todavía estábamos abrazados. —Si mami, parece que dormí mucho— dijo mientras se desperezaba— ¿Dónde estamos? —Emm… Estamos en la casa de... bueno… ¿Tu papá?— dije muy nerviosa y sonrojada sin saber que decirle. —Oh, qué bueno mami. ¿Vamos a vivir con él?— dijo muy feliz mientras se apeaba de mis brazos y tomaba mi mano empezando a saltar. —Preciosa, ¿Por qué no vienes conmigo?, así te doy unas galletas que tengo guardadas— dijo la mamá de Elián mientras tomaba la mano de Mía haciendo que ella me soltara. Ambas salieron de la habitación dejándonos a mi mamá, Elián, su papá y yo en un silencio incómodo. — ¿Qué acaba de pasar?— pregunto al rato el papá de Elián, así rompiendo el silencio— ¿Qué fue todo eso? —No tengo idea— dijo Elián— pero ahora parece que tengo una hija fuera del matrimonio. Yo lo mire con cara asesina y el solo volteo la cara. —Creo tener una idea de lo que paso— dijo mi madre interrumpiendo mis pensamientos de como matar a Elián— Por lo que he podido notar Mía es una Pixie ¿Verdad? —Sí, pero ¿Cómo lo supiste?— de confusa. —Cariño, se mas cosas de la que piensas— dijo con una sonrisa— Yo también tenía una, o más bien tu padre y yo la teníamos. Se llamaba Piff — ¿Ustedes tenían una Pixie? ¿Cómo es eso posible?— dije muy asombrada — ¿Y cómo nunca había visto una? —Murió hace tiempo, mucho antes de tu nacer cielo— dijo con una mirada nostálgica— Era como una hermana menor para mí y gracias a ella pude juntarme con tu padre. Yo no podía salir del asombro, era demasiada información que procesar. —Creo que es mejor hablar de eso mañana ¿No creen?— interrumpió el padre de Elián— Ya que ha pasado todo lo malo, creo que es mejor que descansemos. Ha sido un día muy ajetreado y me imagino que todos estamos exhaustos. Era verdad, no sabía qué hora era, pero lo que estoy segura es que llevábamos muchas horas despiertas. —Elián ¿Puedes llevar a Levana y a su a las habitaciones que están al lado tuya? Yo iré a buscar una que sea adecuada para la niña— dijo su padre mientras nos guiaba hacia la puerta. —No quiero que Mía este tan lejos de mí— dije mientras agarraba el brazo de mi madre— podemos dormir juntas si no es molestia. —Claro que sí. Hoy pueden compartir cama y ya mañana le agregaremos otra— dijo como si ya esperara que yo dijera eso. — Iré a buscar a mía, pueden ir acomodándose. Todos salimos de la habitación y mientras su padre buscaba a Mía, los demás no dirigimos a ir a lo que sería nuestra habitación por tiempo indefinido. —Una pregunta— dijo Elián mientras dejábamos a mi madre n una habitación y a mí me llevo al lado de la de ella— ¿Qué fue lo que sentiste cuando nos acercamos a Mía cuando lloraba? — ¿Qué quieres decir?— dije sin comprender lo que decía. —Es que cuando Mía lloraba, sentí una extraña sensación de que tenía que hacer algo— dijo pensativo— Y luego el extraño brillo de nuestra marca y esa extrañas palabras. —Yo también sentí lo mismo que tú— dije mientras me sentaba en la cama y subía mis piernas poniendo mi cabeza entre mis rodillas— Además luego de que dijéramos esas palabras, sentí como si algo de mí se liberara. El sueño estaba venciéndome en esa posición cuando vi que entraba el papá de Elián con Mía en brazos. —Ven papá te ayudo— dijo Elián tomando a Mía en brazos. — ¿p**i eres tú?— dijo una Mía soñolienta. —Si cariño, aquí estoy— dijo mientras le daba un beso en la frente. Era una imagen muy tierna, ya que Elián parecía un chico muy rudo, pero se estaba comportando muy bien con Mía. —Te queda el papel hijo— dijo el papá de Elián mientras sonreía y nos dejaba solos. Elián solo volteo la cara sonrojado, haciendo que saliera una pequeña risa de mí. —No te rías, o se te olvido que tú misma dijiste que dormirían en casa de su papá— dijo mientras acomodaba a Mía en la cama y la arropaba. Ahora fue mi turno de sonrojarme así que para evitar que me vea cambie de conversación. —Oye, ¿Crees que pueda haber algo que me puedan prestar para poder cambiarme?— dije mientras veía como había quedado mi vestido. —Creo que puedo darte algo que te puede servir, mientras tanto puedes darte un baño, aquella es la puerta— dijo mientras señalaba una puerta que no había visto y luego salió de la habitación. Yo aproveche y me dirigí al baño, donde luego de quitarme todo entre a una especie de tina o algo así, con una extrañas salidas donde al darle vuelta salía agua, pero lo más extraño es que esta no era igual al mar. —Qué raro— dije en un susurro mientras veía unas botellas con un extraño líquido con la imagen de una mujer con espuma en el pelo. Sin saber muy bien que era, hice lo mismo que la mujer de la imagen haciendo así que mucha espuma saliera de mi cabello y esta empezara tornarse de un color rosa, al mismo tiempo que un agradable olor se esparciera en el aire. — ¡Ahh!— grite al sentir como al entrar la espuma en mis ojos estos empezaran a picarme. — ¿Estas bien Levana?— escuche la voz preocupada de Elián. —Sí, si lo estoy, tranquilo— dije mientras me echaba agua en los ojos hasta que el picor paso. —Bueno te deje algo de ropa en la cama, me iré a dormir, hablamos mañana— dijo mientras podía escuchar cómo se alejaba de la puerta. Yo continúe sacándome toda la espuma de mi cuerpo con cuidado de que no me volviera a caer en los ojos, luego de terminar tome el vestido y lo eche en la basura, ya que por más que pensara en limpiarlo o arreglarlo, no se podía hacer nada. Al salir pude ver en la cama una camiseta negra y unos bóxer negros también, al igual que un cepillo de cabello y una camiseta más pequeña de color azul claro. —Valla que pensó en todo— dije mientras tomaba el cepillo luego de que me secara el pelo con una toalla que encontré en el baño, eh intentaba desenredarme el pelo. Luego de una gran lucha entre mi pelo y yo, pude quitarle la mayoría de nudos, así que me puse la ropa que tenía en la cama y acomode a Mía de modo que no callera de la cama, luego de que le quitara la ropa que tenía y con una toalla húmeda le quite un poco del sucio que tenía y le ponía la camiseta más pequeña. Luego me acosté a su lado y sin pensar mucho, me quede dormida. Elián Luego de que saliera de su habitación, después de llevarle la ropa fui a la mía y me tire en la cama. — ¿Qué demonios me pasa?— me pregunte en un susurro mientras en mi mente llegaba lo que había pasado cuando ambos nos tocamos. Todo en mi cabeza era un caos, en menos de un día me entere de que soy participe de una profecía, las sirenas existen y termine salvando no solo a una, sino a la Reyna, princesa hasta a una pixie que ni la misma princesa sabía que existían. Tengo sangre de sirena y mi destino es estar junto a la princesa, al igual que ambos debemos cuidar a la pixie, que cree que somos sus padres, por la unión que tuvo con ambos. —Ciertamente este ha sido el cumpleaños más extraño de todos. Pero no me arrepiento de lo que ha pasado— dije mientras en mi cabeza pasaba la imagen de ella— No sé qué me esté pasando ahora, pero no puedo dejar de pensar en ella. Su pelo, su piel, lo tranquila que se ve durmiendo y lo sobreprotectora que es con su familia. Lo frágil que se veía mientras lloraba dormida, lo angustiada que estaba cuando su madre estaba convulsionando y lo triste que se puso al recordar a su padre, el cual no se sabe si está vivo o muerto. Juro con mi vida, que por tonto que parezca, ya que apenas te conozco, que haré todo lo posible para que vuelvas a tu reino y puedas encontrar a tu padre— dije mientras poco a poco se me cerraban los ojos— Mi deber es cuidarte y eso es lo que hare. Estaba muy tranquilo durmiendo cuando unos gritos hacen que me despierte sobresaltándome, al mismo tiempo que algo hace que la marca empiece a quemarme. — ¿Qué demonios?— dije mientras veía como la marca empezaba a brillar muy intensamente. — ¡Ayuda!— escuche la voz de la mamá de Levana. Sin saber muy bien que pasaba y sin importarme la quemazón de mi pie, Salí corriendo hasta la habitación de los gritos donde podía ver a Levana moverse muy violentamente mientras gritaba y hacia que todo en la habitación empezara a moverse y salieran volando. — ¿Qué le pasa? ¿Por qué esta así?— dije mientras me acercaba a ella se intentaba inmovilizarla. —No tengo idea. Estaba en la habitación cuando de repente llego Mía diciéndome que Levana estaba muy inquieta y cuando llegue estaba así— dijo mientras abrazaba a Mía la cual estaba llorando. — ¿Qué le pasa a mami, p**i?— dijo la pequeña entre lágrimas— ¿Ella se pondrá bien? Me dolía en el alma verla llorar y me sentía muy impotente a no saber qué hacer para hacer que Levana parece. —Vaya a buscar a mi padre ¡Rápido!— dije mientras sostenía a Levana en la cama. Luego de que su mamá saliera de la habitación y me quedara solo con Mía me puse a pensar que hacer para tranquilizarla. Estaba desesperado cuando una idea muy descabellada pasó por mi cabeza. —Aunque sé que después de lo que haré lo más probable es que me mates, espero que me perdones— dije mientras me acercaba a ella y la bese. La bese haciendo callar sus gritos y que su cuerpo poco a poco dejara de moverse y ella poco a poco me devolviera el beso. En ese instante la marca dejo de quemar, dejando de paso una sensación muy placentera que me obligaba a querer más de sus besos, pero por más que quisiera tenía que separarme. Al momento de hacerlo ella poco a poco empezó a despertar. — ¿Qué demonios piensas que haces?— dijo mientras me alejaba de ella de un empujón —Oye tranquila— dije mientras me alejaba más de ella— solo intentaba evitar que nos mataras a todos con tus gritos. — ¿Qué está pasando?— en ese momento entro la mamá de Levana, junto a mi padre y mi madre. —p**i beso a mami— dijo Mía con una sonrisa. — ¿Qué tu hiciste que?— pregunto una Levana muy furiosa— ¿Cómo te atreviste? Juro que en ese momento temí por mi vida, Levana parecía que estaba poseída, ya que su pelo cambio a un tono azul oscuro. —Hija, ¿Qué le paso a tu marca?— pregunto su mamá haciendo que todos cambiaran la atención hacia ella— Igual la tuya cambio Elián. En ese momento pude fijarme que nuestras marcas estaban unidas. Mi marca ya no era un simple sol, ahora parecía la mezcla de una luna y un sol al igual que la de Levana. —La unión se está iniciando— dijo la voz de Mía, pero al verla esta parecía en un trance— La luna y el sol se están uniendo, dando así a saber que son los que están destinados a estar juntos. Ya no es cuestión de protección, es cuestión de una relación. Después de que termino de decir esto Mía pestaño y quedo como si no hubiera dicho nada. Creo que ahora todo está más que claro que todo no había sido coincidencia— dijo mi madre muy seria— ahora todos tenemos algo en común. Proteger a Levana. —No solo eso— dijo la recién mencionada mientras se sentaba en la cama— debemos hacer algo más. En ese momento me miro, pero esta vez no era con reproche, sino con determinación y supe lo que quería decir. —Debemos hacer algo para poder recuperar su reino— dije muy serio— Y encontrar al Rey. Ahora todos tenemos una misión, la cual espero podamos cumplir.
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