(Ayla) ¡Levana!
¿Quién eres?
Cariño, debes despertar.
¡No puedo!
Te necesitan.
¿A mí? No lo creo, traigo problemas y nadie quiere problemas.
Los problemas vienen y van, la diferencia es que tú puedes solucionarlo.
¿Cómo puedo hacerlo?
Despertando y luchando, te necesitan.
¿Quiénes me necesitan?
Todos.
Creo que sin mi están mejor.
¿Cómo dices eso? Tu madre te necesita, se echa la culpa de lo que te ha pasado; La pequeña Mía, tiene más valor que todos para ir a buscar a tu compañero sin importarle que es solo una pequeña Pixie en desarrollo; Elián, no le importó saber el peligro que corría y te fue a buscar sin saber muy bien dónde ir.
Ellos estarían mejor sin mí, tal vez así no sufrirían.
¿Y qué dices de tu pueblo? ¿No te importan ellos? ¿Crees que están mejor ahora? ¿Dónde las mujeres son esclavas y los hombres encarcelados? ¿Dónde los niños son separados de su familia? ¿Dónde por solo decir una palabra de rebelión eres condenado a muerte?
¿Qué puedo hacer? Ahora mismo no sé si estoy viva o muerta, y aunque este viva, no sé por dónde empezar.
Si puedes. Mi niña, sálvate, lucha y vive, no te preocupes, yo siempre estaré a tu lado. Alexandra
— ¡Que alguien me ayude j***r!— No podía aguantar más el peso de Levana, era como el inframundo también me quitara energía.
En eso veo como aparece Jasón el papá de Elián, seguido de la mamá de Levana la cual ayuda a la mamá de Elián a caminar.
— ¿Alexandra? ¿Qué haces aquí?— empezó a decir la mamá de Levana muy confundida, pero al ver el estado de Levana, la cual estaba recostada de mí, su semblante cambio a uno muy furioso, tanto así que puedo jurar que me dio miedo— ¡¿Qué le has hecho a mi hija?!
— ¡No le he hecho nada!— dije al ver como ella se acercaba furiosa a mí— Y antes de que digan algo más, mejor me ayudan con ella ¿No creen? Por si no ven, Levana está muy herida.
Jasón se apresuró a ayudarme a recostarla en un mueble.
—Rosaura, necesito que traigas un recipiente grande con agua en el cual podamos meter a Levana y luego vallas a la cocina y traigas el paquete de sal marina que está en la alacena—dijo Jasón mientras revisaba a Levana— Ahora dime Alexandra ¿Qué ha pasado? ¿Por qué te la llevaste así?
—No fue mi intención, me obligaron, les juro que no quería— No entiendo, pero en verdad me duele que piensen que soy la culpable— No tuve opción, me manipularon, lo siento, no fue mi culpa.
Podía sentir las lágrimas bajar por mis mejillas, pero me las limpie de una vez, no era momento para llorar, debíamos atender cuanto antes a Levana.
Aquí están las cosas— dijo Rosaura, mientras traía el recipiente con ayuda de la cocinera, y la ponían junto a Levana— ¿Cómo sigue?
—Está muy mal, las heridas no sanan— dijo Jasón, mientras disolvía la sal y luego cargaba a Levana hasta entrarla en el agua.
Luego de que pasaran unos segundos, una luz cegadora la rodeo y luego cuando desapareció dejo ver a la verdadera Levana convertida en sirena.
— ¿Es normal que tenga las escamas tan opacas?— pregunte con miedo.
No es que sepa mucho de sirenas, pero algo que se de ellas es que sus escamas, mientras más poderosa y joven es la sirena, mas brillan estas, pero las de Levana parecen que en cualquier momento se apagaran.
—No, no lo es ¿Qué material usaron para lastimarla?
—Creo que era una daga de oro— dije no muy convencida.
—Con razón no mejora— pobre Rosaura, estaba destrozada.
—Alexandra, dinos todo lo que paso con Levana, sin olvidarte de ningún detalle.
No dude ni un segundo y le conté todo lo que paso, con la esperanza de que silba para salvar la vida de Levana.
Elián
— ¿Dónde estamos?
Luego de escapar de las cosas esas, el portal nos trajo a un lugar un poco extraño, todo era diminuto.
—Esta es la aldea de las Pixies, por favor, tener cuidado por donde pisar— dijo la que parecía la líder— Son demasiado grandes y pueden destruir la aldea.
¡Wow! Esto es genial— Saúl miraba todo maravillado, como si fuera un sueño— Solo había escuchado de ella en las historias que le cuentan a los niños, pero verlo en persona es otro nivel.
— ¿Tienen una idea de cómo salir de aquí? Necesito encontrar a Levana rápido— le pregunte a Mía, la cual estaba muy concentrada hablando con la Pixie que parece líder.
—De eso ya me encargo yo. Muchas gracias Odett, sin tu ayuda todo esto sería imposible— dijo mientras abrazaba a la Pixie que ahora se, se llama Odett.
—Sabes que para eso estamos Mía, ahora vete, tu asignada te necesita.
Mía creo un portal y nos dirigimos a él, entrando primero Saúl, mientras yo esperaba a Mía la cual se puso a mi lado y tomo mi mano, pero antes de que entráramos giro su cabeza hacia Odett.
—Ella no es mi asignada Odett, ella es mi madre.
Y sin decir nada más entro al portal, conmigo detrás.
Desconocido
— ¡¿Dónde está?!— dije furioso mientras tomaba por el pelo a la idiota de Perséfone.
— ¡Nunca te lo diré! ¡Por más daño que me hagas a mí, no dejare que le pongas una mano encima a mi sobrina!
Yo la solté de manera brusca, haciendo que terminara en el suelo y dirigí mi vista hacia el idiota de Alexander.
— ¿Por qué no la dejaste vigilada como te había dicho?— pregunte con un tono amenazante, por el cual el dio un paso hacia atrás— ¿Acaso te crees superior a mí, como para que desobedezcas mis órdenes?
—No mi señor, fue mi error, y lo corregiré.
¡Claro que fue tu maldito error!— grite furioso al tiempo que le daba un puñetazo en la cara— ¡Y claro que lo corregirás o la puta de tu hermana pagara la consecuencias!!Ahora lárgate antes de que me arrepienta de atarte y llévate a esta inservible de mi vista.
—Si mi señor— dijo tomando a Perséfone del suelo y llevándosela.
—Puedes escapar, pero no esconderte, maldita sirena.
Alexander
—Con que tu hermana— empezó a decir Perséfone cuando ya estábamos lejos— Por ella es que haces todo esto.
—Eso no te incumbe— estaba furioso, me sentía impotente al no poder defenderme, por miedo a que le haga algo a mi hermana.
Cuando llegamos a los calabozos y la encerré allí y, se dirigí a la salida.
— ¿Sabes que si él consigue el poder de Levana todo acabara? Hasta para tu hermana— dijo haciendo que me detenga, pero no me volteara a verla— Nadie se librara de la guerra.
—Lo sé, por eso el nunca tendrá el poder de Levana, no mientras yo esté aquí.
Sin decir nada más salí y mientras me alejaba, podía escuchar sus gritos llamándome.
Sé que todos deben odiarme y que me lo merezco, pero no me importa, siempre y cuando mi hermana este a salvo.
Todo esto lo hago por ti Claudia.