Capítulo 15

1050 Words
Alexandra (Horas antes) Estaba en la clase de Mía viendo como ella jugaba con una ninfa del bosque, cuando de repente se siente una energía oscura. Al parecer no fui la única en sentirla, ya que todos los niños empezaron a alterar y a llorar. — ¡Tranquilos! ¡No es nada!— dije intentando calmarlos, pero parecía imposible. “Alexandra, necesito que vengas de urgencia” Escuchar la voz de mi padre tan desesperado me hizo sentir lo peor. —Mía necesito un favor tuyo— dije mientras la veía un poco desconcertada— Mi padre me llama y no puedo hacerlo esperar ¿Podrías echarme una mano con los demás mientras llega Isabela? Puede que sea una locura dejar a una niña de 6 años a cargo de un salón llenos de criaturas mitológicas y que para completar estén asustadas, pero Mía ha demostrado tener hasta más madures que yo. — ¿Es por la energía oscura verdad? Tranquila, yo me encargo mientras Isabela llega. ¿Ven de lo que hablo? Yo no me tomaría esto tan a la ligera y menos si se tratan de niños. Sin esperar nada más cree un portal hacia el Olimpo. Al llegar pude ver a mi padre reunido con algunos dioses menores y todos parecían muy nerviosos. —Qué bueno que llegaste Alexandra, solo faltabas tú— mi padre estaba sentado en su especie de trono y a su lado estaba el mismísimo Hades, tan impotente como siempre. ¡Oh Alex! Estas tan bella como siempre— dijo la diosa Afrodita haciendo que me sonroje, es que un cumplido así viniendo de la misma diosa del amor y la belleza es un gran alago. —Muchísimas gracias Afrodita. — muchos considerarían una falta de respeto hablarle así a una diosa, pero digamos que yo nunca he seguido las reglas— Muy bien padre, ¿Sabes algo de esa extraña energía que se sintió? En ese momento todos esperaron expectante a que mi padre hablara. —Bueno, como ya saben todos se ha sentido una extraña energía oscura, la cual no sabemos de donde proviene— empezó a decir con un tono muy potente— Todos saben lo que está pasando en el reino de Poseidón, el cual está a manos de Stephan, un atlante que ha traicionado a su Rey y por consiguiente a nosotros. — ¿Pero cómo es eso posible? Todos sabemos que Poseidón al ser uno de los tres grandes es uno de los más fuertes. No creo que sea tan fácil manipularlo— dijo Hera, tan asombrada como todos— Es prácticamente imposible. —No es imposible— empezó a decir Atenea, la diosa de la sabiduría— Si se tienen los objetos necesarios, se puede hacer un hechizo lo suficientemente fuerte, que puede hacer que un dios caiga en una especie de coma, tan fuerte que aparenta su muerte, solo puede salir de allí solo y cuando se cree un hechizo con la sangre de un alma pura. — ¿Estas queriendo decir que hasta entonces el dios Poseidón no podrá despertar?— estos es de loco, hasta para mí. —Exactamente, además de que no sabemos dónde lo tiene oculto. Todo esto es una tremenda locura. —Además, ese no es nuestro único problema— dijo mi padre mientras se rascaba su barba— Esa energía oscura que se sintió no promete nada bueno. Alex, tú más que nadie sabes a lo que está sujeta Levana, y que Stephan la busca para poder matarla y así hacerse con todo el poder, por lo cual creemos que esa energía era dirigida a ella. La cuestión es que, esa energía es de algo más fuerte y oscuro que Stephan— Atenea parecía demasiado pensativa para mi gusto— Ya se ha corrido la voz de lo que puede pasar quien se haga cargo del poder de Levana, la cosa es que, ella debe estar de acuerdo de darlo, por lo cual puede que no estén tratando de matarla, sino de atraparla. Eso no era algo que me esperaba. Todos empezaron a hablar al mismo tiempo de las probabilidades de que Levana se deje atrapar. — ¡Silencio! Debemos averiguar quién es el culpable de esa energía. Alex, ve y adviértele a Elián de lo que está pasando, no sabemos si esa energía significa que ya han empezado, ve rápido. Me encogí de hombros y nuevamente cree un portal, a donde quiera que este Elián. Elián es un enigma de sentimientos y también es un poquito raro, pero tendré que soportarlo, pero no me quejo, ya que Levana es igual. Aunque no será fácil. Llegué a la universidad y en seguida le llame a Isabela, para preguntarle si ya la situación estaba controlada. A lo cual respondió, que sí. Ya estando más tranquila fui en busca de Elián. Después de varios minutos en los cuáles me desesperé por completo no lo encontré allí, por lo cual fui a su casa donde ¡Al fin lo encontré! Claro, él estaba más que molesto, parecía que en cualquier momento parecía electrocutar todo. Le dedique una mirada de odió total y procedí a contarle lo todo lo que estaba pasando y lo que puede pasar. —Y eso es básicamente lo que pasaría por ello, ahora debes estar atentó. Y cuidar de Levana —expliqué calmándome porque sí mi padre me da fuerzas ¡Lo mató! —será fácil, porque supongo que tú la amas ¿verdad? —le pregunte maldadosamente. A lo cual él respondió: —Sí, la amo con todas mis fuerzas, ella es el amor de mi vida. Y no quiero que sufra por mi culpa, aunque ya la he lastimado mucho —admitió titubeante. — ¿Por qué la pregunta? inquirió desconfiado. Yo sonreí macabramente aunque no esperaba que lo aceptara tan fácil. Me acerque a él y aun sonriendo lo besé. ¡Nash! Mentira, solo lo unte de babas, porque soy una semidiosa y puedo hacer lo que se me dé la gana. —Porque quería confirmarlo, además eres un idiota. Y eso ni mi padre, puede negarlo proseguí sonriente. Le dedique un último vistazo y sin decirle nada desaparecí de su habitación y me dirigí a cualquier lugar, oh más bien, en busca de información. Mientras caminaba tarareé un poema, que se me vino a la mente: ~ Oh dulce sirena de los mares. Auténtica princesa de la odisea. Aquella Reyna de gran poder, y encantadora belleza. Aquella chica capaz de derrocar hasta a los más peligrosos gobernantes. Oh ventisca marina, Aterciopelada perla, De aquél suburbio. Oh perfecto canto de sirena, Deja que todos tus lamentos desaparezcan, Como algo pasado que nunca existió ~ Cerré mis ojos, sintiendo como la neblina desaparecía. El arte gótico, tan cruel como misterioso. Aquél arte, me dio la clave de todo; la cuál sería la salvación de un mundo. Pero antes debo reunir la información suficiente. Con esa mentalidad empecé la riesgosa operación, pero antes de eso, encontré al famoso profesor de composición; Alexander. Aquél tipo no me inspira confianza. Es demasiado maligno, su energía no es buena. Pero no sé el por qué. Me le acerque a él como una chica más, solo para averiguar qué es eso que me hace sentir tanta desconfianza de él. —Buenas noches bella dama, es un placer conocerla —comentó seductor ese profesor, aun mirando –Es usted muy hermosa, ¿Qué hace usted tan solita a estas horas de la noche? ¿Quiere que te haga compañía? Prometo que te cuidare —Continuó sonriendo como un estúpido. Se acercó a mí y me tomo de la cintura. Esto será más complicado de lo que pensé. ¡No lo soportó! —No gracias —me aparte rápidamente de él —no soy alguien fácil; primero debes demostrarme que eres una persona de la cual puedo confiar, pero lo poco que me has dado a conocer creo que prefiero ir sola—concluí seria con frialdad y sin más seguí mi camino aún enojada. Cuando menos me imagine era demasiado tarde, por lo cual fui a mi casa, pensando en todo lo que está pasando desde que el idiota de Stephan ha querido revelarse, ocasionando así más que simples problemas. Al otro día me toco madrugar para poder ir a seguir con mi papel de maestra (Cosa que no me molesta, la cosa es que odio despertarme temprano) así que cree un portal al salón donde Mía, Isabela y los niños estaban. Ambas susodichas me miraron cómplices. ¿Se enterarían de lo que hice? —Y bueno ¿Qué sucedió? —preguntó Isabela, repentinamente seria —porque notó un pequeño brillo de maldad en tú mirada y eso solo pasa cuando, una nueva visión se refleja ante ti —esclareció desconfiada, alejando a los niños de mí. Como si yo fuera un monstruo. No soy un monstruo ¿Verdad? — ¿Por qué me miras así? —Inquirí nerviosa —no hice nada malo ¡Lo juró! —continúe alterada, las lágrimas empezaron a salir de mis ojos. Retrocedí instantáneamente, aun sollozando utilice mí poder y le lancé varias esferas de hielo a Isabela, tratando de no lastimarla. Después salí de aquél salón, al cual seguramente no volvería en mucho tiempo. — ¡Ey tú, chica de anoche! —exclamó Alexander, apareciendo en el momento menos inoportuno –Me dejaste así como así, no me dejaste mostrar mi verdadero yo —inquirió presuntuosamente. Inhale y exhale y luego le respondí: —Estaba ocupada —aclaré agonizante los mareos se hicieron constantes –Está bien, acepto que me demuestres quien eres de verdad —sentencié decidida. Después de decir eso, conocí las puertas del mismísimo averno, aquél lugar lleno de soledad. Inundó mí alma de maldad, una crueldad que supera los límites existentes, dejándome convaleciente hasta caer en los brazos de Morfeo. Pero no sin antes, asegurarme de poner a salvo a Levana. Mis párpados se cerraron y sentí como la pesadilla iniciaba nuevamente. Desconocido Eso es Alexander, ya tienes a la hija de Poseidón y ahora a la hija de Zeus en tus manos, ahora cumple con tus cometidos, pronto todos los reinos serán nuestros y al fin tendré a todos bajos mis pies. —Su majestad— dijo el recién nombrado llegando— Veo que ya sabe lo que he logrado, espero que todo sea de su agrado. —Bien hecho, estoy más que orgulloso de todo lo que has logrado, todo va más que bien. —Es una suerte que Stephan quisiera revelarse, nos ha dejado el camino despejado para hacer lo que quisiéramos sin que sospechen de nosotros. —Nada pasa por suerte, todo es cuestión del destino. Muy pronto se arrepentirán todos por hacernos sentir inferiores, ya verán lo que les espera. Le daremos donde más le duela, empezando por las princesitas. Elián Todo esto se está complicando cada vez más, ahora estoy tachado como el irresponsable que no la cuido y el maestro ese como el héroe, aparte de que Levana no quiere saber de mí y todavía no me perdono por lo mal que la trate. Debo mejorar mi relación con ella, por lo cual me dirigí a su habitación, donde la pude ver leyendo. —Levana ¿Podemos hablar?— no sé porque pero me sentía un poco nervioso. —Estoy ocupada por si no lo ves— dijo sin levantar la mirada. —Es importante, por favor solo serán 5 minutos— enserio me sentía desesperado de hablar con ella, pero ella no parecía cooperar. —Está bien— dijo en un suspiro mientras cerraba su libro— Tienes exactamente 2 minutos para decir lo que quieras decirme, ni un minuto más así que aprovéchalo. Su actitud me dejo muy sorprendido, era demasiado seca y ruda en su manera de hablarme. —Quería disculparme por cómo te trate en la universidad— empecé a decirle mientras me rascaba la cabeza— Y por lo que te hice en la mano. —No es nada, Alexander me curo— dijo mientras miraba su mano y pude jurar que sus ojos brillaron al mencionarlo, haciendo que algo dentro de mí se sintiera romperse— Además de que me asombre al ver su mano sin ninguna quemadura— Él se preocupó por mí y pues al ver mi estado me acompaño a casa. ¿Algo más de lo que quieras hablar? Porque ya se te acabo tu tiempo. — ¿Puedo hacerte una última pregunta? —Ya que— dijo mirándome seria y me sorprendió ver sus ojos de un tono oscuro. — ¿De verdad confías en Alexander? Mira, escucha bien pues te lo diré una vez— en eso se acerca tanto a mí que tuve que dar un paso atrás— Viniste a que te perdonara, vale te perdono. ¿Quieres saber si confió en Alexander? Si confió en el ¿Sabes por qué? Porque por lo menos él no me deja sola en los momentos que más lo necesito. Dime ¿Quién me dejo ir sola después de prácticamente maltratarme luego de que me diera una crisis? Tú ¿Y que hizo Alexander? Pues me siguió y estuvo a mi lado y evito que casi muriera. Por eso confió en él. — ¿Confías en el de tan solo un día?— estaba más que enojado, no podía creer todo lo que salía de su boca— ¿Estas entendiendo lo que acabas de decir? Esa no eres tú la que habla, tú no eres así. —Tal vez nunca supiste como era de verdad. Ahora ¿Puedes salir de mi habitación por favor? Quiero seguir leyendo. No podía creer todo lo que estaba escuchando, Levana no se parecía nada a la chica que conocí. Sin decirle nada más salí de su habitación y me dirigí a la sala, donde pude ver a mi mamá y la mamá de Levana hablando. —Oh hijo, que bueno que bajaste— dijo mi madre con cara de preocupación— Estaba hablando con Rosaura y queríamos saber si conocías a ese tal Alexander. —Es nuestro maestro de composición— ya estaba cansado de que lo único que me hablen sea de él. — ¿No es muy joven para ser maestro? Además no parece uno— Rosaura estaba muy pensativa, parecía como si algo no coordinara. —Bueno, me pareció un chico muy encantador, aunque es un poco raro—no puedo creer lo que escucho de mi madre— Pero todavía no me cae del todo, debes tener cuidado, sabes que cualquier persona es un enemigo para Levana y todos nosotros. — ¿p**i?— por las escaleras pude ver a Mía bajar mientras se restregaba sus ojos— ¿Puedo dormir contigo? Tengo miedo. Ve hijo, yo luego ayudo a tu madre a ir a la habitación— dijo Rosaura mientras miraba a Mía de manera tierna. Yo solo asentí y tomando a Mía en brazos nos dirigimos a mi habitación, donde después de acomodarla, me fui a cambiar al baño y luego me acosté a su lado. —Alexander no me cae bien— Mía se acurruco a mi lado haciendo que la abrase. —Créeme pequeña que no eres la única. Y así con ese último pensamiento nos dormimos los dos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD