Capítulo 18

1844 Words
Elián Ahora ¿Cómo hago para salir de aquí? — ¡Sacarme de aquí!— Grite mientras intentaba librarme de una especie esposas hechas con algas, pero eso no significa que sean débiles. —Valla, valla. Pero si es el “Protector” de la princesita fugitiva— en ese momento apareció un chico como de mi edad, el cual entro con un aire de superioridad— ¿Qué te trae por mi humilde reino? Yo lo mire con odio puro, ya que por lo que veo él es nada más que el primo de Levana, mejor dicho el traidor primo de Levana. — ¿Qué es lo que quieres?— era imposible no querer matarlo al verlo con esa sonrisa y ese aire de ser el que manda. —Pues, me eh enterado por ahí que mi querida y hermosa prima ha estado de paseo por la tierra y que tú la has estado cuidando. Dime algo ¿Cómo es posible que un simple humano sea su protector? No me hago a la idea. Yo no respondí y solo intentaba liberarme. —Sabes, me desilusiono que mi prima se fuera sin despedirse, pero tal vez teniéndote aquí puede que la haga volver— en eso entran una especies de tritones, pero estos eran más terroríficos a como pensaba que eran— Chicos, necesito que lleven a nuestro invitado a una de nuestras celdas especiales, tal vez si ve lo acogedora que es quiera invitar a nuestra querida princesa fugitiva. Dicho esto salió dejándome con los tritones, los cuales prácticamente me arrastraron a quien sabe dónde. En el camino pude ver a un grupo de mujeres las cuales estaban un poco descuidas, estas parecían estar limpiando, pero a la vez se les veía la incomodidad de hacerlo, y para completar en ese momento una de las más mayores se desvaneció. Pensaba que las demás la ayudarían o algo por el estilo, pero me sorprendió que ningunas de las que estaban allí la ayudaran, solo algunas la miraron con lastima pero siguieron con lo suyo dejándola tirada, hasta que aparecieron unos hombres y se la llevaron. Luego de ese pasillo bajamos unos escalones hasta llegar a lo que parecían unas mazmorras y me llevaron a una celda en la parte más oscura y allí me dejaron, o mejor dicho me “tiraron”. Lo primero que intente era quitarme las estúpidas algas, pero es imposible. — ¿Por qué no intentas dirigir tu energía eléctrica a tus muñecas?— dentro de la misma celda había un chico, solo que este estaba amarrado a la pared. — ¿Quién eres y como sabes eso de mí?— ahora mismo no creía en nadie en este mundo, mucho menos al ver como se trataban entre sí. —Mi nombre es Saúl y créeme que se de ti más de lo que crees. Mía — ¡No puedo! —Vamos Mía, inténtalo una vez más— ya no podía seguir intentándolo y eso es lo que mis abuelas no entendían. —No puedo, es muy difícil localizarlos. Desde que Mami desapareció y que p**i se pusiera a buscarla han pasado alrededor de 5 horas y todavía no sabemos nada de ellos, por lo cual mis abuelas me pidieron que utilice nuestro lazo para que lo localizara, pero es imposible. Estaba agotada, no podía más. ¿Acaso no se dan cuenta que soy una simple niña? Necesito un descanso. En ese momento llego mi abuelo con una mirada devastadora. ¿Qué paso cariño?— Mariela parecía que en cualquier momento explotaría por las ansias. El solo negó y se dirigió a su oficina, Rosaura y Mariela se miraron y ambas lo siguieron, yo quería acompañarlas pero al ver la cara que tenía mi abuelo se notaba a kilómetros que era algo que eran cosas de mayores los que tenían que hablar. Yo al ver que me quede sola me dirigí al patio y viendo que estaba sola empecé a crear un portal al único sitio donde creo que me pueden ayudar; la aldea de las Pixies. Alexandra No podía creer lo que le hicieron a Levana, es tan inhumano, no quería ver pero a la vez tenía que hacerlo para así asegurarme de que ella siguiera respirando. Luego de que Alexander lastimara tanto a Levana, levanto el cuerpo inconsciente de Hades y salió con el tipo ese que está detrás de todo esto, pero por más que intentaba ver su cara no podía, era como si la vista me fallara solo cuando quería ver su rostro. — ¿Estas bien linda?— Perséfone ha estado muy callada y demasiado tranquila para mi gusto. No respondí a su pregunta y solo seguí vigilando que Levana respirara, aunque lo hacía por el momento dudaba que durara mas así. En eso siento como Perséfone se empieza a mover y de un momento a otro esta delante de mi revisando a Levana. —No sé mucho sobre las debilidades de las sirenas ni nada por el estilo, pero puedo asegurar que esta pobre chica está muy mal— Nunca creí ver a mi tía tan preocupada como ahora, pero parecía que todo era demasiado serio— Debemos sacarla de aquí y rápido, estar en este lugar evitara que pueda recuperarse y solo empeorara su estado, el inframundo te quita energía y no permite que te recuperes. —Si me ayudas a desatarme, te puedo ayudar a sacarla— dije al ver que se había olvidado de mí. ¡Oh cariño! ¡Lo siento!— dijo apenada mientras se acercaba y me desataba— Es mejor darnos prisa, no sabemos cuándo regresaran. Todavía me sorprende que no se preocupe por su esposo, es decir, ¡Es su esposo!, yo personalmente estaría más que preocupada, pero como estoy más sola que el Grinch no me preocupo. — ¿Por qué no estas preocupada por Hades? Digo, es tu esposo, deberías estar preocupada de lo que le pase— y yo como siempre me meto donde no me llaman. Ella me miro seria y por un momento pensé que no debía haber preguntado, pero luego empezó a reír. —Nash, yo le dije a el que se anduviera con cuidado, ya que siempre estamos bajo amenaza y el muy pendejo no me hace caso— empezó a decir cuando se calmó y se atendía un poco las heridas de Levana, por lo cual me puse a ayudarla a estabilizarla para poder salir de aquí— Él nunca me hace caso, ni cuando le dije que debíamos mantenernos al margen de lo que pasaba, pero ya ves cómo es tu tío, no escucha a nadie. Además le advertí del niño ese y mira, como siempre tuve razón. Tenía razón al desconfiar del idiota con casi mí mismo nombre, pero no pensé que llegara a tanto de lastimar a Levana, pensaba que era un estúpido celoso de Elián, pero no, era un idiota aliado a otro solo por el poder que cae sobre Levana. Cuando ya terminamos de estabilizar a Levana me dispuse a hacer el portal, pero justo en ese momento escuchamos pasos que se acercaban. — ¡Rápido! ¡Llévatela de aquí! Yo veré como los distraigo— Perséfone empezó a trabar la puerta con una especie de esqueletos o algo así— ¿Qué esperas? Eso no aguantara mucho. — ¿Pero que pasara contigo?— puede que no sea la chica más cariñosa ni nada por el estilo, pero sea como sea era mi familia y no dejaría que algo malo le pase— Debes salir con nosotras. —Ella solo me sonrió de manera tierna y tomándome de las manos dijo: Cariño, que no se te olvide quien soy: Soy Perséfone, hija de Zeus y Deméter, y si eh aguantado todo estos siglos a Hades creerme que esto no es nada con lo que no pueda lidiar. Ahora toma a esa sirenita y lárgate de aquí antes de que me arrepienta y ni te atrevas a decir que te ayude a escapar, tengo una imagen que cuidar. Ella me dedico una sonrisa, la cual borro al ver como forcejaban la puerta. — ¡No lo repetiré! ¡Salga de aquí!— nos gritó y se dispuso a trabar más la puerta. Yo levante como pude a Levana y dirigiéndole una última mirada a la cual ella respondió con una sonrisa, me dirigí al único lugar que pueden ayudarla. Elián — ¿Saúl? ¿Acaso te conozco?— pregunte mientras hacia lo que me decía y pude ver que funcionaba. —Tu a mí no, pero yo a ti si— dijo mientras yo me acercaba a la celda— No es tan fácil salir chico, esas rejas están hechas de Elodea, prácticamente son irrompibles. —Debe haber una manera de salir de aquí, debo buscar a Levana— lo último lo dije para mí, pero creo que no fue así. — ¿Levana? ¿Qué ha pasado con ella? ¿Cómo la conoces? ¿La has visto?— el empezó a alterarse mientras me bombardeaba con preguntas— ¡Responde! — ¡Wow! Tranquilo, el que debería preguntar de donde la conoces soy yo— todo esto me tiene demasiado confundido y su alteración no ayuda en nada— ¿De dónde la conoces? —Porque soy su mejor amigo, o al menos lo era— dijo mientras bajaba la cabeza. — ¿Por qué estás aquí?— el seguía amarrado, pero no quería desatarlo hasta no estar seguro de que me dice la verdad. —Por querer matar al idiota que asesino a mi abuela e hizo que mi mejor amiga tuviera que escapar— el tono de voz que lo dijo me dio escalofríos pero intente disimularlo. — ¿Cómo es que sabes de mí? No todos los días el mismísimo Zeus da parte de su poder a un simple humano, además, puede que estemos miles de kilómetros lejos de los humanos, pero eso no significa que los chismes no vuelen o en nuestro caso, naden. —Ya veo— dije suspirando— Debes ayudarme a salir de aquí, debo encontrar a Levana antes de que le pase algo. — ¿Qué eres de ella? ¿Tan rápido se consiguió un novio? —Soy su protector o al menos debería. —Pues déjame decirte que no has hecho un buen trabajo que digamos. Justo cuando estaba por responderle un dolor inmenso me atravesó por el cuerpo, era como si me empezaran a cortar con un cuchillo. — ¡Ahhh!— el dolor era inmenso, no podía compararlo con nada que hubiera sentido, pero así como llego se fue, dejándome un inmenso vacío. —Oye ¿Estas bien? Ignore a lo que me preguntaba y me puse a ver mi pie, temiendo lo peor. —No, no, no, no— dije asustado al ver que la marca poco a poco desaparecía, hasta que solo quedo un simple sol diminuto, y justo en ese momento supe lo que paso. Levana estaba muriendo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD