Levana (Ayla)
Ya ha pasado varios días desde el incidente que paso, por lo cual no pude asistir a la primera semana de clases, así que me toca ser la chica nueva que llega una semana tarde a clases.
—Cariño ¿Estas lista?— dijo mi madre entrando a la habitación— Es mejor si nos vamos ahora, ya Elián se fue y si no salimos llegaremos tardes.
Lo mío con Elián no es lo mejor que digamos, desde que paso lo que paso no nos hemos hablado más que para cosas básicas, como algún mandado de nuestros padres.
Estos días que eh estado aquí Alexandra ha venido a ayudarme con mi entrenamiento, por lo cual se me hace más fácil controlarme en momentos de estrés o enojo, Mía le va bien en su colegio y ha aprendido a relacionarse con niños de su entorno, además de que esta siempre vigilada por Alexandra e Isabela, por lo cual me hace sentir un poco más tranquila, por otro lado mi madre se ha adaptado muy bien aquí, trabaja junto a Mariela, la mamá de Elián y pues yo en eso estoy, Claudia ha venido un par de veces y ha sido una buena amiga, me ha ayudado mucho con las clases perdidas por lo cual puedo asegurar que no estoy tan atrasada.
Hoy mi madre junto a Jasón me llevaran a la Universidad, ya que cierta persona se ha olvidado esperarme.
— ¿Tienes todo listo?— pregunto mi madre mientras salíamos de la casa
—Si mamá, me lo has preguntado por tercera vez— dije cansada— No me iré por un mes mamá es solo por un par de horas.
—Lo siento cariño, pero no es fácil para mi saber que estarás tan lejos de mí por tanto tiempo— dijo soltando un suspiro— Es la primera vez que te alejas por tanto tiempo y no me tranquiliza mucho sabiendo lo que está pasando a nuestro alrededor.
Desde aquel episodio que sufrí escuchando esa voz en mi cabeza, se han puestos paranoicos tanto así que no me han dejado sola ni un minuto.
—Mamá tranquila, estaré bien— o eso espero— Además me ayudara a socializar mas ¿No crees?
—Bueno, eso espero cariño.
Dicho esto nos montamos en el auto y nos dirigimos a la Universidad, donde nada más llegar y despedirme de mi madre y Jasón me dirigí a mi salón encontrándome a casi todos allá.
—Buenos días— dije apenas entrar y me dirigí a un puesto de los atrás, intentando así que todos se olviden de mi presencia.
—Oh, pero si es la nueva— dijo la misma chica que nos recibió el día de la prueba— Dime algo ¿Por qué llegaste sola? El guapo de Elián vino muy temprano y fue muy amable con nosotras.
Su rostro demostraba burla y sé que disfrutaba decirme todo aquello.
—Digamos que yo no soy una loca obsesionada por saber todo lo que el papá de mi hija hace— no sé de donde me salió decirle eso, pero no puedo negar lo bien que se sintió.
Luego de eso llego lo que parece la maestra, ya que todos fueron hacia su asiento, hasta la arpía esa que antes de sentarse me dirigió una mirada de odio.
—Buenos chicos, hoy tenemos una nueva integrante a nuestra clases— empezó a decir la maestra— Ella estaba un poco enferma por lo cual no pudo asistir a nuestra primeras clases. ¿Puedes venir y presentarte a la clase? Dinos tu nombre, lugar de dónde vienes e instrumentos de fortaleza.
Toda las miradas se dirigieron hacia mí, por lo cual un poco incomoda me dirigí hacia el frente.
—Mi nombre es Ayla Marriot Levlant, vengo de la ciudad de Atenas y no tengo instrumentos de fortaleza, me identifico con todos— dije viendo hacia todos, recordando todo lo que me dijo Jasón que podría decir para evitar preguntas incomodas.
—Muy bien señorita Levlant, se nota que vienes de un lugar bastante lejos y una de las ciudades más mitológicas— dijo la maestra mientras revisaba unos papeles— Bueno ¿Alguien tiene alguna pregunta para la señorita Levlant?
Muchos levantaron las manos, pero a la que le dieron la palabra fue nada más y nada menos que la arpía esa.
—Señorita Mores— dijo la maestra dándole el turno.
—Maestra ¿Estas segura de que ella dice la verdad respecto a sus destrezas musicales?— dijo mientras me miraba con una sonrisa de superioridad— Digo ¿No cree usted que ella podría darnos una pequeña demostración de lo que ella es capaz? Así sabremos a que grupo enviarla si necesita algo más de práctica.
—Creo que eso ya no es necesario señorita Mores— dijo la maestra interrumpiéndola— Si ella no lo hubiera recibido no estuviera aquí.
Luego de eso siguieron las preguntas estúpidas como ¿Tu color de pelo es natural? ¿Por qué eres tan blanca? ¿Solo usa ropas negras? Y más cosas así.
Luego de eso la maestra me mando a mi asiento el cual no me había fijado estaba a dos lados del de Elián.
La clase paso rápido, donde solo pude entender que esa maestra era la de historia, por lo cual fue un poco incomoda, ya que por más que sepa la historia de ellos la insoportable de Mores, (la cual descubrí se llamaba Talía) no paraba de criticar todo lo que decía.
Luego de terminar esa clase nos dirigimos hacia otro salón donde por lo que pude ver las clases eran en parejas.
Y ahí estaba yo, a la espera de que todos se sentaran y pudiera saber cuál era la mía. —Buenos días— dijo entrando lo que parecía el maestro, la cuestión era que este era demasiado joven para serlo— Hoy trabajaremos con las composiciones así que cada uno siéntese al lado de su pareja asignada y empecemos.
Todos se dirigieron a su sitio, por lo que tuve que esperar que el maestro se diera cuenta de mi presencia para que me diera mi sitio, pero la cuestión es que todos ya tenían parejas o al menos eso creía.
—Disculpe— dije al ver como el maestro parece no haberme visto.
— ¿Si?— dijo mientras levantaba la cabeza de sus papeles— Oh, usted debe ser la señorita Levlant ¿En qué puedo ayudarla?
—Quisiera saber ¿Quién es mi pareja? Es que veo que todos ya tienen la suya y no veo a nadie disponible— dije mientras señalaba al salón, donde todos nos prestaban atención haciéndome sentir incomoda.
—Dame un minuto— dijo mientras buscaba en unos papeles— Aquí dice que tu pareja es Rían Telson, pero no vendrá a clases por un tiempo por problemas de salud, por lo cual tienes dos opciones o lo haces sola o seré tu pareja de clases.
Sinceramente la sonrisa con que lo dijo no me gusto para nada, era como si ocultara algo, pero lo peor de todo era que parecía tener todo calculado.
—Puedo sola, gracias— dije mientras me dirigía a una mesa sola mientras sentía su mirada tras de mí.
Toda la clase paso con la mirada del maestro encima de mí y me hacía sentir muy incómoda, era como…
“Yo que tu no me acercaría tanto a él”
Escuchar esa voz en mi cabeza me asusto, pero al ver como Elián miraba al maestro con el ceño fruncido y luego me miraba a mi súper que era él.
“¿Cómo lo haces?”
Y como imagine, no me respondió.
Cuando la clase termino así que me puse a recoger mis cosas para salir, pero cuando ya estaba por irme el maestro me llamo.
— ¿Puede esperar un momento señorita Levlant?— sinceramente no quería quedarme, pero como no podía decirle que no, tuve que esperar.
Luego de que todos salieran, siendo el último Elián que antes de salir le dio una mirada no muy bonita al maestro, este se levantó y cerró la puerta.
—Mire señorita Levlant, seré muy claro— dijo mientras se estaba en su escritorio y me miraba fijamente— En mi clase no es muy conveniente que este sin pareja, y aunque usted se considere suficientemente capaz para poder hacerlo, no se lo recomiendo, por lo cual le propondré lo mismo otra vez. ¿Quieres hacer todos los trabajos sola o me consideraras tu pareja?
—Le agradezco su preocupación, pero debo negarme de nuevo— dije mientras veía como poco a poco su semblante calmado pasaba a uno de inconformidad— Me considero lo suficientemente capaz de poder hacer mis trabajos sola, pero gracias de todas maneras.
Y si me disculpa debo irme.
Justo cuando estaba por irme él me toma del brazo evitando que me moviera de mi sitio.
—Disculpe, ¿Me puede soltar por favor?— dije lo más tranquila que pude, pero la verdad es que todo esto me estaba empezando a poner muy incómoda— Tengo más clases y no quiero llegar tarde.
El sin decir más nada me soltó, por lo cual salí lo más rápido que pude de ese salón, encontrándome fuera a Elián quien al verme salir me detuvo.
— ¿Estas bien?— fue lo primero que pregunto nada más verme— Estas muy alterada.
—Estoy bien, creo— dije mientras evitaba su mirada y me alejaba de él.
Tanta insistencia del maestro me pone demasiado nerviosa, su personalidad no me da una buena sensación.
Era hora del almuerzo, por lo cual me dirigí a la cafetería y en ella pude encontrar a Claudia en una mesa aparte, por lo cual tome lo cual sería mi almuerzo y me dirigí hacia ella.
— ¿Puedo sentarme?— dije para llamar su atención.
—Oh Ayla, claro que si— dijo mientras guardaba— Estaba esperando a Elián.
Aun no comprendo cómo fue lo que hizo Elián para entrar en mi cabeza y el hecho de que me ignore la mayoría de tiempo me confunde todavía más.
Al cabo de unos minutos apareció Elián, pero él no estaba solo, la chica que nos dio el examen la tal Ashley estaba colgada de su brazo y el parecía más que cómodo.
—Hola chicas— dijo Ashley cuando llegaron a la mesa— ¿Podemos sentarnos con ustedes?
Elián al verme ahí solo volteo la cara y se sentó al extremo más alejado de mí.
—Ayla, ¿Cómo te está yendo en tu primer día? Elián me dijo que has tenido una conversación muy privada con el maestro de composición— dijo mirándome son una mirada un tanto inquietante así como perversa. —Escuche un rumor de que no te quitaba los ojos de encima.
—Solo quería hablarme de la clase— dije mientras miraba como Elián apretaba los puños al momento que Ashley hablaba.
— ¿Estas segura de que solo era eso?— dijo mientras empezaba a acariciar el brazo de Elián y me miraba— Digo, él es un maestro guapo y muy joven, y para suerte parece muy interesado en ti ¿O no parecía así Eli?
—Ashley no creo que lo que estés diciendo sea apropiado— dijo Claudia intentando calmar el ambiente— Mira que esta Elián aquí y es la pareja de Ayla.
— ¿Enserio? No fue eso lo que me dijiste esta mañana Eli. ¿Acaso me mentiste?— dijo pareciendo sorprendida.
—No, Ayla y yo no somos nada, eso fue hace mucho tiempo— dijo muy serio
Es cierto que nosotros no somos nada, pero la manera en que lo dijo y la sonrisa que puso Ashley hizo que algo dentro de mí se rompiera, tanto así que sentía como mis ojos se llenaban de lágrimas.
—Creo…No, tengo que irme— dije tomando mis cosas y saliendo de la cafetería, dejando a una Claudia preocupada y a Ashley con una sonrisa de triunfo.
Elián
Juro que verla salir así me dolió, pero no pude evitar que las especulaciones de Ashley hicieran que algo dentro de mí se encendiera.
— ¿Eres idiota o qué?— dijo Claudia enfadada luego de ver a Levana salir corriendo— ¿De eso se trataba todo el rollo que me dijiste en mi casa la otra vez? Te desconozco.
—No seas dramática Claudia— dijo Ashley mientras seguía colgada de mi brazo— Parece que la pobrecita no aguanta una simple broma.
—No Ashley, como siempre tus bromas son de tan mal gusto al igual que tú— dicho esto Claudia tomo sus cosas y se levantó para irse, pero antes me miro a mi y dijo— Pensé que lo que hablamos seria de ayuda, pero parece que tu no mereces ayuda, por ti solito lo hechas a perder.
Luego de eso salió por el mismo sitio que se fue Levana, dejándome así pensando en lo mal que me comporte con ella.
—No le hagas caso Eli— dijo Ashley haciendo que la mirara— Puede que ella pensara que al aparecer después de tantos años y con una niña seria todo como antes. Pobre ilusa. Quién sabe si es verdad que es tu hija, ella no se ve una chica muy santa que digamos.
La manera en que se dirigió a Levana hizo que la furia dentro de mí se disparara, por lo cual me solté de su agarre y sin decir nada más tome mis cosas y me fui, dejándola llamándome como loca.
Puede que parte de lo que dijo aunque no sea verdad tenga sentido, es decir, ningunos de los dos estamos en una relación ni nada por el estilo, es como si lo único que nos uniera fuera la estúpida profecía junto con Mía y la inútil marca esa, la cual justo en este momento quema como mil demonios.
—No otra vez— dije mientras me dirigía como podía al baño de chicos y al ver que estaba solo me dispuse a ver qué pasaba— ¿Qué demonios?
La marca estaba muy diferente a como estaba la otra vez, era como si poco a poco el sol la luna empezaran a alejarse y desaparecer.
—Sí que eres idiota chico— dijo una voz a mi espalda— ¿Qué hiciste ahora?
Al voltearme pude ver a Alexandra junto a Mía, la cual estaba en una especie de trance
— ¿Qué hacen aquí? No deberían estar aquí, alguien las pueden ver – dije mientras sentía que la marca al fin se calmaba— Y no he hecho nada.
—Si no hubieras hecho nada yo no estaría aquí— dijo Mía con voz monótona— Déjame ver tu marca. Mientras Alex bloquea la puerta.
Dicho esto Alexandra congelo la puerta mientras Mía le echaba un ojo a mi pie.
—Esto es mal— dijo suspirando— ¿Has hecho algo que pueda hacerla sentir mal?
—Pues no se— dije mientras veía como ella empezaba a negar— ¿Qué está pasando?
—Algo has hecho, algo que le ha dolido y mucho— dijo mirando preocupada a Alexandra, la cual parece saber que está pasando ya que abrió mucho los ojos y luego me miro con furia.
— ¡Estúpido! ¡Eres un tremendo estúpido!— dijo mientras se acercaba a golpearme— ¿Acaso no vez lo que has hecho?
— ¿Pero qué demonios he hecho?— dije exasperado mientras la alejaba de mí.
—Pues tu idiota, estás haciendo que su vínculo se rompa ¿Sabes lo que eso significa?— ella al ver que negué prosiguió— Claro que no, si lo supieras no lo hubieras hecho. Tú estás haciendo que mientras el vínculo sea debilitado Levana este más propensa a que sea manipulada y no solo eso, sino que también Mía puede morir. ¿Acaso no tienes idea de lo fuerte que es su vínculo?
—Lo que Alexandra quiere decir es, que si su marca se borra en su totalidad será el fin no solo mío, sino de Levana y por tanto de todo Atlántida, y créeme que Stephan no solo se conformara con derrotar al dios Poseidón y su reino, su sed de poder aumentara y luego querrá hacerse del poder de la tierra y así seguirá hasta ser el único que gobernara todos los reinos.