reciente. No encontré lesiones traumáticas en el cráneo, ni otras heridas en la cabeza. No había marcas exteriores vi. sibles en niguna parte del cuerpo, ni signos de Violencia, ninguna evidencia indicadora de que la difunta hubiese sido atacada físicamente de forma violenta o de que la hUbiesen matado antes de que el cuerpo entrara en el agua. Después del examen, procedí a practicarle la autopsia. Kenmarr se detuvo y buscó entre un fajo de papeles sus notas. —Descubrí que la sangre de la difunta contenía gran can_ tidad de alcohol y barbitúricos. Sus pulmones contenían agua. Por lo tanto, llegué a la conclusión de que la muerte había sido producida por asfixia, debido a lat excesiva cantidad de agua que había entrado en los pulmones. La muerte ocurrió sobre las doce menos veinte de la

