29.- cena aburrida

3910 Words

—¿No te has divertido, Winston? —preguntó Emily, mirándole de reojo en el resplandor apagado que emanaba del fuego moribundo del salón de «Beck House». Winston dejó la copa de coñac y la miró con los ojos muy abiertos, reflejándose en su cara un asombro verdadero. Movió la cabeza con perplejidad, —Paula se sienta allí toda la noche como si estuviese a las puertas de la muerte, sin apenas abrir la boca. Jim se las arregla para emborracharse como una cuba entre el aperitivo y el primer plato. Mi hermana está tan gorda que parecía que se iba a poner a parir trillizos allí mismo, en la mesa del comedor. Merry no deja de lamentarse porque se está quedando para vestir santos con veintitrés años, ya que todos los hombres que son de su edad y que ce de toda la vida tienen otros compromisos. Al

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