Paula miró a Dale Stevens y a Ross Nelson. -—Mi abuela nunca consentirá en vender sus acciones de la «Sitex Oil». Jamás. Ross Nelson sonrió con una expresión optimista. —Jamás es una palabra de la que he aprendido a desconfiar. Tiene el hábito de volver para acosarle a uno, por eso casi nunca la uso. —Comprendo cuáles son tus razones —dijo Paula-—, pero, sin embargo, sé lo que mi abuela siente por la «Sitex», y no le interesará tu proposición. Le prometió a mi abuelo.. Paula se calló y encogió sus hombros con brusquedad. —Pero ésa es otra historia, y esta conversación es una verdadera pérdida de tiempo, Dale, para ti y para mí. —Quizá deberías hablarle del tema a Sonia cuando regrese de Australia el mes que viene —dijo Dale Stevens—, tantéala, averigua qué es lo que opina. Pued

