—¿Eres gay? ¿Te gustan los hombres? —preguntó Maya viendo con ojos desaprobatorios a Sebastián y con furia a Oliver. —No voy a tener esta conversación contigo aquí y a oídos de todo el mundo, Maya —respondió el hombre mirando como Oliver se alejaba un paso de él—. No te atrevas a dar un solo paso más —añadió haciendo que el muchacho se quedara quieto. —Creo que esto se salió de control —susurró. —Pues me importa una mierda lo que tú quieras, me importa una mierda que el mundo escuche. ¡Me estás engañando con un hombre y no cualquier hombre! ¡Oliver es mi hermano! —gritó roja de la rabia. Sebastián la tomó del brazo y la arrastró al ascensor. —Victoria, cuida de Oliver y no le dejes hacer o decir ninguna maldita idiotez —le gruñó mientras pasaba a su lado. —¡Suéltame! —exclamó Maya, p

