Sentí mi estómago revolverse al instante, no podía creer que había llegado a este punto para poder demostrarle a Colette que no soy gay. —Que asco —solté a Alessandro y limpié mi lengua —no sé en qué piensan las mujeres cuando te besan. Pero no es nada del otro mundo. —Tengo asco, no sé de dónde sacó Colette que eras gay, pero en estos momentos no lo puedo averiguar. Alessandro corrió al baño y fue a vomitar, lo seguí casi al instante. Él se encontraba en el retrete y yo en el lavamanos, solo se podían escuchar nuestras arcadas y esto nos daba más asco. —No vuelvas a hacer eso —Alessandro me miró con los ojos rojos y su boca con baba —porque a la próxima ten por seguro que te voy a dar una buena paliza. —Ay, por favor, espero que recuerdes eso muy bien porque será la primera y la últi

