Virgen santísima, en serio esa mujer era adrenalina pura. Bueno, lo mejor es que me mantenga alejado de Finn porque ambos sabemos que vamos a terminar peleando por el simple gusto. —Supongo que la has llamado para mantenernos controlados —miré al chófer y él sonrió con victoria —. Eres un degenerado, está bien, tú has ganado. Me mantendré lejos del idiota de Finn. —¿A quién le dices idiota? Finn se acercó a mí y de repente sentimos como una mirada nos penetraba por completo, al ver en esa dirección pudimos ver a Yarel que nos fulminaba con sus ojos que mostraban una gran alegría minutos atrás. —Te aconsejo que retrocedas —le dije con temor a Finn —esa mirada ni siquiera mi madre me la lanzó en el tiempo que estuvo a mi lado. —Tienes razón —miré una gota de sudor frío descendiendo por

