Saqué a Colette de la piscina y luego la sequé muy bien, Ainara fue sacada por su madre que nos había acompañado y ella insistió en ir con nosotros. —Tienes que cambiarte —Cassandra la cargó —ya después vas a pasar todo el tiempo que desees con tu tía. —Hazle caso a tu madre, Ainara. Yo también me tengo que cambiar, si no lo hago es probable que me enferme. Al final nos fuimos por caminos separados, cuando me tocó cambiar a Colette fue que miré la lencería que usaba debajo de su ropa. —Colette, solo ahora me doy cuenta de que hiciste la terapia con el vestido que tenías puesto desde temprano. —No te preocupes, mira, al final la lencería terminó empapada. ¡Deberías ponerte la que te he obsequiado! Pensé por un momento que ella había olvidado todo ese asunto con la lencería, pero al pa

