Capítulo 8

966 Words
Tania estaba realmente guapísima, si así salía de día, no podía imaginarla al salir de noche. Iba tan sencilla y linda. Había escogido una camisa de manga corta color turquesa, que hacia que sus ojos resaltaran, con algo de escote y una hermosa falda negra de tubo. También llevaba un glamuroso bolso del mismo color que la camisa y unos tacones de aguja negra. Parecía que a ella también le había gustado el conjunto que yo llevaba puesto. —Vaya, estás estupenda— Me miró de arriba-abajo. —Tú también— Sonreí. —Am.. ¿Te parece si vamos a tomar algo?— Señaló uno de los pocos locales que abrían incluso los días festivos, el Breston. —¡Claro!— Sonreí. —Bueno.. ¿Ayer acabaste muy tarde?— Me miró. —A las dos de la mañana—Me reí— Nada más llegar caí rendida en el colchón—Mentí. —Entonces ya has dormido más que yo— Soltó una carcajada— Estuve hasta las tres y media en la discoteca. —Vaya vaya, una chica mala—Me reí. —Ay.. Si tú supieras.. Llegamos al local y Tania se sentó en frente de mi. Se veía realmente linda, su cabello ondulado caía a alcanzar sus firmes hombros, sus labios pintados de color rojo la hacían mucho más deseable aunque la notaba bastante inquieta, no dejaba de mirar a todos lados como si anduviera preocupada por algo. Empezamos a charlar y unos minutos después una camarera se nos acercó. —Aquí tenéis, invitan los chicos de la mesa seis, ¿Desean algo más?— La chica nos miró aguantándose la risa entre dientes. Miré para aquella mesa pero no reconocí a ninguno de ellos. —Em.. ¿Podría traernos algo para picar por favor?— Le pregunté. —Claro, ahora mismo— Asintió y se fue. —Esto.. Siento que hayamos tenido que venir a un lugar cualquiera, ya sabes.. —No importa, ya sabía que todo estaría cerrado, no hay nada de malo en eso— Le sonreí. —Gracias, pero de verdad que me hubiera gustado aprovechar lo irresistible que vas hoy, en otro lugar— Se encogió de hombros. —Eh, así esta bien ¿Si?— Sorbí de mi bebida. La camarera dejo unos frutos secos y unas patatas fritas y volvió a marcharse. Comenzamos a charlar pero los "Chicos de la mesa seis" no dejaban de mirarnos. —¿Tenemos monos en la cara o qué? —No les hagas ni caso— Los miró con asco. De repente tres de ellos se levantaron de la mesa y se dirigieron a nosotras. —Hola preciosas, ¿Os ha gustado el detalle?— Habló el del medio. —Lárgate Matt. —Vaya vaya, si es nuestra querida Tania, ¿No nos vas a presentar a tu amiga? —Ahora no, ¿De acuerdo?— Tania se levantó y le hizo una seña que no pude captar. —E-esta bien chicas, disculpadnos, nos vemos—Entonces llamaron a sus colegas y se fueron del local. Tania volvió a sentarse frente a mi. —¿Qué fue eso?—Me sentía confundida. —Ellos son una "banda"—Remarcó las comillas con los dedos— O mas bien un buen grupo de amigos, todos ellos ocupan un edificio entero— Se rio— Son viejos amigos míos, jamás harían daño a alguien si no es en defensa personal. —Vaya, pues a primera vista no me lo han parecido— Removí los cubitos de mi bebida con la pajita. —Lo sé— Bajó la mirada— Tienen pinta de delincuentes pero son buenas personas, de verdad, solo una panda de jóvenes con malas pintas, al contrario que aquellos malnacidos de la banda de Need Devil. Ellos sí son mala gente, polos opuestos prácticamente.  —Es como si hubieses estado metida de cabeza en todo ese asunto..  —S-Si bueno..—Entonces comenzó a ponerse muy nerviosa. —Eh, eh, eh tranquila, si no puedes hablar del tema o prefieres no hacerlo lo entiendo, dejemos el tema. —Te ruego que me disculpes un momento, necesito ir al baño. —Si claro. Salió corriendo hacia él. La verdad es que me sentía algo culpable por haber insistido en ese tema. Decidí pagar y prepararme para llevarme a Tania a mi apartamento para que se tranquilizara y que sintiera más segura. Volvió algo más serena y frunció el ceño al verme de pie cerca de la puerta. —Ven anda, nos vamos. —No es necesario de verdad, quiero quedarme más rato. —No te preocupes, ven conmigo hazme caso.   Asintió desconcertada y agarró su teléfono mientras íbamos de camino a casa. Al llegar Tania se fijó en todos y cada uno de los detalles de mi apartamento. —Es muy bonito y acogedor— Frotó su hombro derecho. —¿Tienes frío?— Pregunté. —N-No e-es que estoy algo nerviosa eso es todo— Me sonrió. —¿Nerviosa?— Me reí—No tienes porque estarlo. —Si.. No te preocupes, se me pasará.   —Bueno, ¿Quieres una cerveza?— Me acerqué a la nevera. —¡Claro!— Saltó como una niña chica lo cual me hizo gracia. Eran las 19:23, me quedaba tiempo de sobras. Decidí encender la tele y poner una película de amor de la que no recuerdo el nombre. Tania parecía relajada, así que me recosté en el sofá.  Por alguna extraña razón notaba una gran tensión en el ambiente, pero no ese momento, desde que la vi en Rumby, una sensación que no desaparecía y que se intensificó al hablar de aquellas bandas de las que Tania sabia. —Oye.. Ahora que estamos aquí.. Siento tener que preguntártelo pero me he quedado con la curiosidad de saber más sobre el tema de Need D-- Plantó sus labios sobre los míos. Rápidamente la aparté ya que me pilló por sorpresa pero volvió a lanzarse sin pensárselo dos veces.  Aquello no estaba bien, algo me decía que no estaba bien, que volviera a apartarla pero entonces jugó a un juego que se llama "Poner cachonda a la ninfómana" cosa que no es muy difícil y que hizo que mi mente comenzara a nublarse. —Tania.. —Shhh.. Déjame a mi.
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