Al igual que Calixta, Anya fue una protegida de Chiara. Había llegado un año después de Calixta. Cuando esta estaba mejor y se había mudado con su novia de ese entonces. Todos creían que Chiara era una perra cruel sí, pero tenía está pequeña debilidad que muy pocos conocían. Podía darse cuenta cuando una mujer estaba quebrada en las fibras más íntimas de su alma. Como si la energía vital, la felicidad se hubiera esfumado de sus miradas. Quizá porque eran lo opuesto a la propia Chiara. A ella nadie la había quebrado jamás mucho menos un hombre. Era ella la que rompía corazones. Y nunca al revés. Así que de la misma forma en que albergó a Calixta, asiló por un tiempo a Anya. Nunca supo exactamente que le pasó pero si sabía que lo de Anya no era solo un corazón roto como lo de Calixta. A

