Pasaron casi dos semanas más hasta que Philip arregló unos asuntos y volvieron a Londres. — ¿ Y yo dónde iré?— no pudo evitar preguntar Chiara . — Al piso, conmigo — le contestó él, alzando su ceja como si fuera algo obvio. Fátima ya había vuelto con su marido para ese momento, pero tuvieron una emotiva despedida con Katherine. — Espero que para la próxima seas oficialmente mí cuñada — le dijo con una sonrisa y un abrazo en la intimidad de su cuarto. Chiara estaba más desconcertada que nunca. Acerca de lo que quería y sentía ¿ Acaso quería formalizar con el conde? Había que ver primero si este también quería. Sería darle una familia a su niño pensó acariciándose el vientre mientras miraba el último atardecer en la terraza de su habitación en la villa. Philip era buen amante, tenían qu

