"Tino, por favor," gimió ella, exhausta y frágil, mientras Valentino tiraba con fuerza de sus pezones hasta hacerla gritar, su polla hinchándose dentro de su coño mientras seguía follándola. "Cariño, esto no es amor. Es jodido." Tino entró en negación sobre los sentimientos de Maria, demasiado enamorado viendo cómo la empalaban entre las dos pollas como para renunciar a más folladas compartidas. "Aprenderás a que te guste. Dijiste que me amas. A mí me encanta follar con mi papá. Supéralo, Maria," gruñó Tino enfadado, pero sus lamentos lo excitaban más allá de la razón. "Te amo, oh Dios, sí te amo, solo no me folles con tu papá. Por favor, cariño," suplicó ella débilmente, con lágrimas corriendo por sus mejillas mientras su cuerpo rebotaba de un lado a otro entre sus pollas que la gol

