Recuperándose rápidamente de su orgasmo, Tino se arrodilló junto a su cabeza, obligándola a lamer su polla ablandada para limpiarla mientras Valentino la follaba hasta dejarla sin sentido. —Joder, qué bueno. Papá va a correrse dentro de aquí ahora, ¿verdad, nena? Necesito más este puto culo, Tino —gruñó, mirando con furia a la joven que gritaba debajo de él. —Papi, oh, oh, Dios. Papi, sí —gritó María, antes de volver a meter la polla endurecida de Tino en su boca, chupando con furia, desesperada porque su novio le follara el coño mientras recibía el semen de su papá en el culo. —Buena chica, pruébate en mí —dijo Tino, untándole semen en la cara, gimiendo mientras la veía chupar, con su papá llenándole el culo de semen, rugiendo al correrse. Justo cuando los hombres cambiaron de posició

