A diferencia de la fantasía en la página, Tiana no llevaba pantalones ni bragas para el caso. La pequeña puta llevaba esa minifalda diminuta sin nada debajo. Sus labios vaginales asomaban entre sus piernas, brillando por la humedad. Matt sabía que no habría bragas, porque había estado mirando ese mismo coño desnudo y rosado todo el mes. Todo mientras fingía no notar que ella le estaba mostrando. Su coño atormentaba sus sueños, la vista ahora le hacía la boca agua a pesar de sí mismo. —Levántate, Tiana. Detente. Ya te divertiste. Ahora deja de mostrarle a tu papi, quiero decir profesor papi, quiero decir a mí, tu profesor y esposo de tu madre. Deja de mostrarme tu coño. Por el amor de Dios, ponte un maldito sostén la próxima vez que vengas a clase también —gruñó Matt, con la voz gruesa p

