(A unos meses después) El anuncio del embarazo de Jessica (su mamá) fue como una bofetada en la cara para Ella. Después de lo que pasó entre Fred y Ella, él había estado follando a su esposa como un hombre poseído durante semanas. Sesiones rudas y desesperadas en cada habitación de la casa a diario, tratando de borrar el recuerdo del apretado coño de Ella. Había funcionado. Jessica estaba radiante, con la mano sobre su apenas visible barriga. Por fin había logrado embarazarla. Ella volvió a casa para la visita del fin de semana, con los celos ardiendo en su estómago. Delante de Jessica, ella arrullaba y actuaba como la hija perfecta. Pero en cuanto Jessica se dio la vuelta para echarse una siesta, Ella acorraló a Fred en la cocina. —Fóllame otra vez —siseó Ella, presionando su cuerpo la

