—Disculpa, ¿qué dijiste?—él hace una mueca, intentando no mostrarse enojado —Bill, sé que no te agrada, pero quiero verlo—ella sonaba con tristeza —¿Por qué? ¿Qué tienes que ir a verle?—él alzó las manos aún serio —Está enfermo, muy delicado de salud, quiero ir a verlo, Bill—puso su cara de tristeza y Bill no podía contenerse ante eso —Bien, está bien, pero yo iré contigo—se cruzó de brazos y ella sonrió levemente Después de pasar un rato en la lápida de la madre de Dania, la chica había tomado la decisión de ir a casa de Paul. Al llegar, Bill mostraba su peor cara sin importar nada, la persona que atendió a la pareja, era una joven ama de llaves, de inmediato, Dania, Bill y Brooklyn entraron a la habitación —Dania, qué grata sorpresa verte linda—dijo sonriente aquel chico postrado e

