El ojiverde miraba a su esposa llorar, se sentía miserable al haberle provocado sus lágrimas, el paso sus manos en las mejillas de ella, secando sus lágrimas, beso sus labios finamente, ella sonrió de lado —Dania, lamento provocarte dolor, no es mi intención, cariño—acariciaba su rostro y contemplaba cada detalle —Yo......yo soy una tonta que piensa cosas que no—dijo apenada —No, no, está bien, fue mi error no contártelo, sé que ahora ya no tiene interés que lo cuente, solo estoy interesado en ti amor—beso la punta de su nariz—Cometí locuras en el pasado, el hecho de iniciar como actor me hizo sentir muy liberal y hacer lo que yo quería con chicas—ella escuchaba atenta—Pero desde que te conocí, todo eso cambio, tú me cambiaste la vida y agradezco por tu existencia—el beso su frente, su

