Había intentado escapar. Tantas veces... Pero su estado de salud no era exactamente uno bueno, por lo que apenas alcanzaba la puerta antes de caer rendido con los pulmones apretados. Le costaba respirar y sufría constantes pérdidas de sangre. Lo odiaba. Solamente quería marcharse. Huir lejos de Yongsun para que no pudiese continuar experimentando en su cuerpo. Extrañaba la calidez del sol y la luz fría de la luna. El exterior lentamente convirtiéndose en un sueño borroso, el cual añoraba cada día que transcurría encerrado en esas cuatro paredes. Cuando Yongsun se iba, las puertas se cerraban. Y cuando regresaba, también lo hacía su mirada bañada en desprecio. Recordaba la primera vez que sus ojos se encontraron. La adoración que iluminó la expresión de Yongsun, la admiración que expres

