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Estaba en la clase de Filosofía cuando empecé a sentir un dolor en el lado derecho de mi cabeza. Cerré los ojos un momento y respire profundo antes de volver a abrir.
Empecé a sentir que los latidos se me aceleraban. Una presión en el pecho se hizo presente. Coloqué mi mano en mi pecho y trato de calmarme.
¿Estás bien? —Miré ya mi lado se sintió un chico con el ceño fruncido.
Asentí Cerré los ojos nuevamente cuando una punzada de dolor me registró el cuerpo entero. Mordí mi labio para evitar gritar. Abrí nuevamente los ojos entonces empecé a ver todo borroso.
¿Esto es seguro que estás bien? —Trate de mirar nuevamente al chico pero todo estaba borroso. Agarré mi bolso y me puse de pie pero un pequeño mareo me invadió.
—Señorita Hale ... ¿Se encuentra bien? —Negué y camine hacia la salida del aula sin escuchar que más dijo el profesor.
Corrí hasta el baño de mujeres y cerré con seguro. Me paré frente al espejo y solté un grito cuando vi mis ojos de color azul. Abrí el grifo del agua y mojé mi rostro.
—Respira Cass, Respira — Cerré mis ojos y conté hasta diez. Mi respiración se inició a calmar hasta que sentí como mis pulmones se cerraban y el aire me dejaba de circular.
Presioné con fuerza el lavado. Empecé a temblar entonces las piernas me fallaron y caí de rodillas al suelo. Apoye mi cabeza en el lavado y abrí los labios tratando de que me entre el aire.
¿Qué me está pasando? —Pregunté al aire. Mis latidos empezaron a controlar luego agarre mi bolso y salí del baño con dirección a mi auto.
Quité el Seguro y entré. Las manos me temblaban. Solté un sollozo. Presioné con fuerza la llave y logre introducirla. Encendí el auto y empecé a manejar hacia casa.
Trate de estacionar el auto y bajé. Abrí la puerta de mi casa y subí corriendo las escaleras. Entré a mi habitación y aventé mi mochila al suelo y cuando está caído una cadena se deslizó hacia el suelo.
Fruncí el ceño al ver que estaba brillando intensamente. Me arrodillé y al tomar el collar entre mis manos enviadas como si una corriente de electricidad corriera por todo mi cuerpo haciéndome caer al suelo.
—¡Mamá! —Grité —¡Mamá! —Sollocé — Voy a morir.
Giré sobre mi cuerpo y empecé a arrastrarme hasta llegar a mi cama. Poco a poco empecé a calmarme. La cadena dejó de brillar entonces pude volver a respirar.
Me puse de pie y corrí hasta el baño. Mis ojos ya no eran azules, Habían regresado a su color normal; Grises
Mis ojos se llenaron de lágrimas y aparté mi vista del espejo. Respiré profundo y lavé mi rostro. Salí del baño y agarre la cadena entre mis manos.
Era una especie de nudos. De alguna manera todo estaba unido. Sonreí, Era muy lindo. Le quité la cadena que tenía dejando solo el dije y le puse una de mis cadenas doradas. Me coloqué el collar y suspiré tirándome a mi cama.
Debía ir pronto al doctor para que me digan que me está pasando.