Después de varias semanas llegando tarde. Henry por fin llegaba a casa temprano. Tanto así que Jennifer se quedó sorprendida cuando lo vió llegar. —Por fin vamos a cenar juntos. —Si, amor por fin. Henry sonrió.El estrés había desaparecido en parte, y ya no se veía tan cansado, por fin era capaz de pensar con claridad. Ya no se sentía tan pesimista sobre su vida, su relación y su trabajo, y caminaba con nuevo objetivo. Le entrego el maletín a la Señora Wilson, que estaba cerca de él. Y abrazó a Jennifer por la cintura. Ella se aferró a sus brazos, con lágrimas en los ojos y con un miedo increíble en su interior. Sólo habían logrado pasar una noche juntos. Una noche en la que se hicieron promesas, se dijeron tantas cosas y que luego no tuvieron tiempo de cumplir. Había empezado a pensar q

