Jennifer y Henry. Veían un futuro espectacular ellos y la niña que estaba por llegar. Empezaron los preparativos para la boda, aunque Jennifer quería casarse después que diera a luz. Pero Henry estaba desesperado por convertirla en su esposa y no quería perder el tiempo, así convenció a Jennifer de casarse en cuanto antes y Jennifer no pudo negarse, ya que ella se encontraba locamente enamorada también. Ese día mientras desayunaban en el comedor. Cuando ya habían terminado Jennifer acompaño a Henry hasta la puerta. Le da un beso tierno en la frente, le entrega una tarjeta y le dice: —Mi amor, aquí tienes para que comiences a comprar todo lo haga falta para la boda. Invita a tú Gabriela para que te acompañe. —Gracias, amor. —Dile al chófer que te lleve. Le dió un beso suave en los labios

