Capítulo Uno

1248 Words
Ethan Wood Parado en uno de los balcones del edificio administrativo de la universidad W recorro con la mirada los rostros de cada una de las chicas en el patio, no sé para ustedes, pero para mí es terapéutico ver mujeres; siempre encuentro algo especial mientras observo y justo ahora acabo de ver a alguien que hizo que inconscientemente mi polla se pusiera dura. Ella está comiendo una paleta, mueve sus labios, los muerde, saborea e imagino cómo gime por el placer que le da comer. Que cierre los ojos y suspire, me da esa impresión. Es una chica curvilínea, cabello hasta los hombros de color n***o, completamente redonda, una bola de colágeno absolutamente presiosa; su piel se ve brillante, tersa, suave, sus mejillas rosadas, no usa maquillaje, tiene pestañas largas, nariz respingada, es bajita no me imagino que pueda medir más de un metro 60 o 50 no lo sé, está usando tenis y un vestido suelto que remarca su cintura, tiene un escote en V y unas t**** enormes; deja caer una gota de la paleta, se derrama y cae en su pecho, lo limpia con la servilleta que trae en su mano y mis ojos recorren ese movimiento sin perder detalle ¡Por Dios qué mujer tan sexy! — La quiero a ella. — Le digo a mi asistente Bastian cuando llega a mi lado con unas carpetas en mano. — Señor, seguro hay más mujeres. ¿Está seguro? — Me responde una vez mira a quien le he señalado. — Sí. ¡Ve! — Le afirmo, estoy pensando con la polla y es inevitable. — Señor, insisto. — Cómo siempre, me lleva a la contraria para terminar haciendo lo que digo. Lo miro de reojo con ganas de ahorcarlo, estoy excitado ahorita nada más por ver los movimientos de esa chica; nunca antes una mujer me había provocado tanto deseo como esa gorda. No es el tipo de mujer a la que estoy acostumbrado, pero una probadita no estaría nada mal… — Y yo, en que hagas tu trabajo. ¡No me hagas perder la paciencia Bastian. — Se gira negando y se aleja de mí, para luego salir de la oficina. Me quedo observando un rato más, para luego marcharme antes de que venga mi socia fastidiosa. ********* Con Bastian del otro lado del campus. — No creo que quiera hablarme… — Responde la chica ante las primeras palabras de Bastian. Hace una pausa, pues no tuvo la decencia de presentarse al abordarla. — Bastian. — Él completa la frase. — Bastian, me mira como si me odiara. — Desde la distancia la mirada profunda y el aura misteriosa de su jefe era todo lo que ella podía percibir, además de notar que es un hombre guapo y gigante. — Señorita, le aseguro que quiere charlar. Por favor vaya conmigo o perderé mi trabajo. — Bastian habla exageradamente tratando de conseguir el favor de la chica. — No te conozco, ni a él. No iré a ningún lado. Por favor retírate. — Seria y tajante. — Está tomando una mala decisión. — Advierte. — No lo creo, aléjese de mí… *********** En el auto de regreso a la Fábrica. — No me hables de lo inepto que has sido. Más bien busca la manera, sé que encontrarás algo. — Podría olvidarse de esa chica, no es su estilo y no está a su altura. Esto podría ser considerado un adulterio, abuso o violacion. — Se toma la libertad de hablarme como se le da la gana, como si infringir la ley me importara. Además, ella está en la universidad, no creo que sea una menor de edad, no con ese cuerpo tan grande y redondo. Esas nalgas de seguro no caben en mi regazo, la chica es de verdad un espectáculo y sin duda todo lo contrario a lo que estoy acostumbrado en cuanto a mujeres. Bastian siempre cumple mis pedidos a cabalidad y no me extraña que esta vez esté renegando tanto ya que la apariencia física de la chica, su cuerpo talla grande, sus curvas pronunciadas, sus cachetes regordetes, sus labios hinchados, su cabello corto, y demás la hacen única y claramente es un reto para él. — Encárgate de que no lo parezca. Haz lo que debas hacer y deja de ponerme límites… quiero follar ese culo hasta que me canse y tú vas a escuchar como grita mi nombre con fuerza del otro lado de la puerta. Será tan melodioso que querrás jalarte la polla ahí mismo. Tienes una semana… — Bajó del auto y entró a la fábrica con mis dos guardias custodiando mi espalda; ahora sí, a trabajar. Empezar mi día yendo a la universidad para asistir a esas largas y extensas reuniones sobre proyectos, sobre donativos, sobre el desarrollo curricular y demás, hace que me dé jaqueca y llegué exhausto a mi fábrica. Soy Ethan Wood y esta es la historia sobre cómo perdí la cabeza por un par de piernas gigantes. Soy un empresario, tengo varias fábricas en el área automotriz y además de invertir en el campo educativo, hago donaciones, creo fundaciones para el desarrollo de la sociedad apoyando a niños y a jóvenes creando proyectos que puedan financiar su vida educativa; hay inversiones de todo tipo en las escuelas, en las universidades. De hecho hace un par de años atrás creamos un programa bien ambicioso donde nos metimos en barrios bastante pobres y escogimos niños de diversas familias en edad escolar y les ofrecimos entrar a la escuela financiando su estadía, su comida, su educación; hicimos todo tipo de propagandas para crear una escuela que brindara eso y hubiera suficientes niños para darle soporte al programa. La cantidad de gente que se unió fue impresionante y la cantidad de dinero fue absurda, pero gracias a ello pudimos contar con otras fundaciones sin ánimo de lucro, con el apoyo del gobierno y fue bien interesante toda la experiencia; a partir de ese momento me he dado cuenta que este trabajo no tiene límites y que hay mucha gente necesitada del mundo… Y pues, de eso se trata mi trabajo, pero como todo no es color de rosa hay muchas otras cosas que me atormentan, así que digamos que invertir en la educación de un país o de varios es solamente la fachada para disimular o para ocultar qué es lo que realmente pasa por mi cabeza. Mi vida s****l es activa, súper activa, pero tengo cierta fascinación en escoger y muchas veces le doy la exclusividad a las mujeres obviamente, no es nada serio y cuando hablo de exclusividad me refiero a que pueden ser mi pareja s****l un mes o dos lo máximo que ha sucedido han sido tres meses, no me gusta involucrarme. Realmente me gusta trabajar y dedicarme a mis empresas, por lo que las mujeres no son una prioridad, sobre todo cuando la mayoría usa su cuerpo para ganar. No es que las critique porque realmente las mujeres son necesarias, pero son unas víboras todas y mi madre es la prueba viviente de ello… por mi parte no es que me interese ser el títere de nadie, voy por el mundo disfrutando, produciendo dinero, divirtiéndome a mi manera, el resto me tiene sin cuidado; soy fan de mantenerlas a raya, por el momento atraemos a la gorda y veamos qué sucede, sería un pecado desperdiciar todo eso. Sin mencionar que yo Ethan Wood, no me quedo con ganas de nada...
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