Theo se despertó con un sobresalto y se enderezó sentándose de golpe en la cama, su pecho agitado se movía rápidamente de arriba hacia abajo en busca de capturar más oxígeno que de pronto había escapado de sus pulmones. Tragando, observó a su alrededor reconociendo estar en su departamento, pero aun así no pudo evitar chillar asustado y estremecerse cuando su pareja le abrazó por la cintura. —Shh… Estoy aquí, cariño —susurró con voz suave y tranquila, tirando de su cuerpo hacia su regazo—. Todo está bien, solo has tenido una pesadilla —tranquilizo con sus labios sobre su sien. —¿U-una pesadilla? —preguntó con voz temblorosa. —Si bebé, solo una pesadilla —prometió pasando su mano de arriba hacia abajo por la espalda más pequeña—. ¿Quieres hablar de ello? —preguntó cuando la respiración

