Sentado en medio del bosque, Theo trataba de concentrarse en su lobo interno tal cual le había pedido Hayes, pero algo difícil para él centrarse en ello cuando a su mente viajaba nuevamente a los recuerdos de sus primeros tres años de vida, junto a su padre Aron, un lobo alfa, y su madre Keith, una humana mujer. No sabía lo que había pasado antes de que él naciera, pero si contempló bajo los inocentes ojos de un bebé que, en ese entonces, su padre estuvo luchando contra algo. Lo más presente que había estado en sus recuerdos, habían sido los ojos de sus padres. Los ojos de su padre habían sido de un hermoso azul oscuro, que, en algún momento, perdieron cierto brillo. Mientras que los ojos de su madre habían sido verde oscuro, llenos de dolor y esperanza. Tal vez ninguno era consciente

