Hola de nuevo, mis queridas lectoras. Hoy es un nuevo día en el mundo de las maravillas… digo, en la ciudad de Santa Bárbara, lugar donde dos personas luchan por sobrevivir en un mundo cruel y… espera, esa no es la trama, más bien, tratan de sobrellevar el distanciamiento emocional que cualquier pareja común y corriente pudiese enfrentar en algún momento de sus vidas.
Hoy los periódicos nacionales amanecen halagando la hazaña de dos soñadores que cumplieron casi todas sus promesas. Ellos juraron poner a su país como un referente de enormes e impresionantes edificaciones, un lugar pequeño en medio del Caribe que ahora aguarda a los mejores empresarios del mundo, y ellos son parte de la historia. Construir el edificio más alto de la región lo sitúa como los mejores de Latinoamérica, y eso los lleva al escrutinio público. Por esa razón, siempre habrá artículos que cuestionen el matrimonio Draco Vargas.
—No se supone que estás para evitar estos artículos malintencionados.
Es lo que le reclama Luciana a su mejor amiga y publicista de la empresa, Johana. Ambas se encuentran en la oficina de la primera, mientras la reconocida arquitecta hojea una revista donde en unas de sus páginas se cuestiona: ¿qué estará pasando con el matrimonio Draco Vega? Ya ninguno sonríe como antes. Termina diciendo la nota y más abajo hay una foto que tomaron durante la fiesta donde aparecen los esposos con rostro serio.
Luciana no puede decir que no entiende los cuestionamientos. Antes aparecían en cada revista desbordando más miel que un panal de abejas. Vivían sonriendo y, aunque lo disimulaban, Guillermo buscaba la forma de acariciar a su esposa cuando creía que nadie los observaba. Fueron muchas fotos de esas que Johana tuvo que buscarle la vuelta para no escandalizar a un país que aún aguarda ideas conservadoras. Eso es otro motivo por el cual, quizás, no han tomado la decisión.
—Me pregunto cómo podría hacerlo, amiga. Soy publicista, no puedo coaccionar a una persona por interpretar lo que ve de otra. Los reporteros son así, toman una foto en el peor momento y luego dicen lo que creen que vieron, es su trabajo.
Es lo que argumenta Johana, mientras respira profundo. Sabe que el cuento de su amiga no se acabará hasta que hable con su marido. Por su parte, Luciana tira la revista hacia un lado de su escritorio, sintiéndose cansada por estar siempre bajo la lupa. Es una suerte que aún no hayan sacado algo que hable de los infieles que son, tanto ella como su esposo, ese sería el verdadero escándalo, en más porque en unos cuantos meses ellos estarán cumpliendo veinticinco años de matrimonio. Todos asumen que celebrarán con bombos y platillos la boda de plata.
—Se supone que lo que tienen que resaltar es la proeza que hicimos en la parte céntrica de esta ciudad. La torre que está allí es la protagonista, no mi matrimonio, así que busca la forma de cerrar el tema - sentencia con firmeza.
—Relájate, en ese artículo no hay nada escrito que vaya en contra de tu integridad, o la de tus hijas, así que solo son especulaciones. Además, ya conocen a Richard, saben que el amigo de tu esposo no se lo dejaría pasar - le informa y se levanta de la silla. Conoce a Luciana desde la secundaria, sabe que se bloquea cuando las cosas no están saliendo como ella las planificó. Pero también sabe que seguirá de esa forma hasta que hable con Guillermo, con quien comparte una amistad. —Tengo que ir a mi oficina. Hay muchos correos que responder, espero que te calmes antes de ir a la junta.
Comenta y sale del lugar sin dejar que Luciana responda. Ella se recuesta de la silla, mientras cierra los ojos y recuerda las palabras de Esmeralda. Le duele que sus hijas estén en medio del distanciamiento con su padre. Por alguna razón, siente que es más complicado que antes explicar los motivos de su divorcio, ahora que todas entienden lo que pasa. Cuando niños sufres; sin embargo, con el tiempo toleras la situación. Ya de mayor, después de vivir todo el tiempo con mamá y papá, duele tener que ver cómo tu visión de familia feliz y unida desvanece, mientras tienes que verlo con personas diferentes.
Otro temor que se le agrega a su larga lista, más en una etapa donde una de sus dos adolescentes lleva tiempo luchando en contra la depresión. Un trastorno silencioso que todos piensan que solo es para los adultos. Es difícil para un padre comprender como una jovencita de dieciséis años despertó una mañana sin ganas de levantarse de la cama, o de ducharse, peor aún, con lecciones de pequeños cortes en sus muslos donde nadie pueda cuestionar los motivos que la llevan a esa acción.
—¿Podré sobrevivir a esto? - se pregunta Luciana mirando hacia el techo. Tiene ganas de correr hacia un lugar donde pueda gritar fuerte sin que nadie la escuche, no obstante, sus pensamientos son interrumpidos cuando escucha que tocan la puerta de su oficina. —Pasen.
Dice ella mientras se incorpora en su asiento. A pesar de ser una arquitecta con ideas modernistas, Luciana apuesta a lo tradicional, por eso su oficina no está rodeada de paredes o puertas de cristal. Tanto Ella como Guillermo aman la privacidad que les brinda el concreto. Claro que la idea de tener sexo allí durante las largas jornadas de trabajo que antes solían tener, también le hicieron optar por el estilo.
—Señora Draco, es para informarle que ya el señor Torres está en el parqueo y el señor Draco está en la sala de juntas - informa su secretaria.
—Gracias, Laura, ya salgo para allá - dice y la joven asiente.
Luciana respira profundo, se levanta de la silla y va hacia el baño para revisar su aspecto que siempre está impecable, a sabiendas de la frustración que en ocasiones aguarda su rostro. Ella antes de lanzarse a una reunión hace workout facial. Son series de movimientos específicos que se hacen con los músculos de la cara y el cuello para estimular la circulación sanguínea y reducir la tensión que causa el distanciamiento con su esposo (nota: esta definición, no la busque en Wikipedia) Continuemos…
Una vez que termina de hacer su ejercicio, ella curva sus labios fingiendo una sonrisa. No es sano y lo sabe, la terapeuta de su hija le ha recomendado en reiteradas veces ir a un terapeuta de parejas y poder trabajar con los principales autores de esta historia, sin embargo, lo han pospuesto como muchos de los temas importantes de su vida.
—Bien, vamos por ello - dice viendo su reflejo en el espejo.
La audaz arquitecta sale de su oficina y camina por el pasillo como mucha propiedad, su mirada profunda color chocolate hacen que todos en el pasillo se hagan aún lado para darle el paso. Ella lleva un vestido blanco de estilo ejecutivo que moldea su figura, resaltando los atributos de su herencia latina. Rasgos de los cuales no siempre se siente conforme con ellos. Luciana cree estar subida de peso, al punto que a veces no se reconoce frente al espejo, así que ese complejo la hace someterse a fuertes entrenamientos y estrictas dietas. Ella siempre ha sido una mujer segura de sí, no obstante, los cuarenta llegan con algunos cambios que son inevitables.
Por todo el lugar se escucha el sonido de sus tacones rojos cuando chocan contra el porcelanato, es como si le tuviese avisando a todos de su existencia y vigencia. Sus pasos se detienen al llegar a una amplia puerta de color gris que le da paso a un moderno salón. La mesa no es del típico diseño alargado, sino que es un estilo cuadrado sin cerrar del todo. Lo hicieron de esa forma para cuando haya reuniones importantes, nadie tenga la duda de quienes están al frente. En la cabecera están las dos sillas principales, una de ellas ya está siendo ocupada por Guillermo, así que Luciana suelta un ligero saludo y como si fuese una reina camina hacia su trono.
En la sala se encuentra el abogado de la constructora y amigo de la pareja de esposos, algunos de los diseñadores e ingenieros y por supuesto, la paisajista, quien deja de sonreír cuando Luciana se sienta al lado de Guillermo. Los dos en aquel lugar se ven tan imponentes e indestructibles, es como si en sus manos estuviese el destino del mundo y tienen que guiar a más de siete mil millones de habitantes a la paz mundial. Es el tipo de reacción que quieren causar en sus clientes y socios, que sepan que son imparables y que solo ellos saben cuándo termina el juego.
—Sé que llegaste temprano, ¿dónde estabas? - pregunta Guillermo en tono bajo, sin voltear a verla.
—Disculpa, no sabía que tenía que darte explicaciones de lo que hago antes de fingir en una junta - le responde de la misma forma.
Él voltea a verla como si siquiera regañarla por portarse mal. Ella, que siente la mirada de su esposo, también voltea a verlo desafiándolo. Ambos se observan, mientras se comunican tantas cosas mediante esa mirada. Esas mismas que por cobardía no la transmite con palabras. Desde unos de los lados de la mesa, Britany disimula el malestar que le causa ver al hombre que ama interactuar con su esposa. Ella se ha comportado de la mejor forma posible, nunca reclama, ni muchos menos ha protagonizado una discusión. Su relación está tan bajo perfil que, aun mucho conociendo la verdad, guardan silencio sobre la realidad.
—Ya Marcus está subiendo y… - comenta desviando el tema, pero sus palabras son cortadas por Luciana.
—No tienes que decirme lo que ya sé Guillermo - comenta mientras simula revisar unos documentos.
Él hace lo mismo mientras niega mentalmente. Reconoce que es una locura seguir bajo esas condiciones con su esposa, terminaran odiándose si no buscan la mejor manera de que su divorcio se haga efectivo. Ellos han trabajado mucho para construir su imperio, después de todas las humillaciones que soportaron cuando jóvenes. Echar todos sus logros a la basura sería lamentable y penoso para toda la familia.
Guillermo levanta su mirada para ver a la joven que en medio de su tormenta le ha dado algo de calma, o al menos es lo que piensa. Le brinda una sutil sonrisa que causa que la angustia de la chica se reduzca.
Unos minutos de espera entra a la sala Marcus Torres, primo de Guillermo por el lado materno, y un magnate de la tecnología que, al igual que ellos, construyó su imperio desde Santa Bárbara. Está casado con Jade Brown, la hija de un recocido empresario estadounidense, ya fallecido. El hombre de treinta y cuatro años, quiere nuevas instalaciones para sus futuros proyectos. Cada vez su compañía crece más y sus propiedades terminan quedándole pequeñas.
También Jade, esposa de Marcus, la cual recientemente entró a realizar un doctorado en microbiología, tiene el deseo de modernizar los laboratorios de la universidad donde asiste para maximizar la excelencia de la carrera. Así que ambos necesitan los conocimientos de Guillermo y Luciana.
El trabajo de la constructora Draco&Vargas, es poder darles a los Torres sus edificios anhelados para continuar con su labor. En esta ocasión, solo fue Marcus, ya que Jade está en los últimos meses de su segundo embarazo. La pareja de esposo se levantan de sus asientos y con mucho respeto y educación saludan al caballero.
—Señor y señora Draco, es un placer volver a ver a la familia. Enhorabuena por su nuevo edificio, ya estoy ansioso por ver cómo será el nuestro.
Comenta el recién llegado con su habitual sonrisa. Él guarda muchas similitudes físicas con Guillermo, ambos son de tez morena y ojos claros, siendo lo de Marcus grisáceos. A pesar de ser familiares, ambos vivieron realidades diferentes que los mantuvo alejados por mucho tiempo. El magnate de la tecnología no tuvo que vivir dentro de la misma casa con un padre alcohólico y abusivo, pero ese es otro tema.
—Y nosotros deseosos de que vea los planos - dice Luciana. —Nos sentamos - sugiere y ellos asienten.
Guillermo le indica el asiento a Marcus y al equipo que lo acompañan, luego se sienta junto a su esposa quien empezara con la demostración. Las luces de la sala se apagan y desde el centro de la mesa surge una proyección mostrando los planos del edificio. Todos miran hacia el frente sin tener que voltear a ningún lado. El recién llegado sonríe reconociendo la tecnología.
—Impresionante tecnología - comenta Marcus.
—Gracias, Primo, contamos con el mejor equipo de tecnología, si quiere se lo podemos recomendar - comenta Guillermo ocasionando la risa de todos.
Luciana sonríe mientras niega con la cabeza, son de las cosas que le encantaba de su esposo, puede ser el hombre más serio y estricto de la tierra, pero en ocasiones suele ser tan espontáneo que cuesta comprender que sea la misma persona. Ella suspira, y se concentra en su trabajo. Así comienza a exponer cada de talle del diseño que su equipo se encargó de realizar. Guillermo está muy involucrado con la parte administrativa, y en los trabajos de campo, así que ella se ha encargado de la parte de la creativa, y si eso implica que tenga que trabajar directamente con la amante de su marido.
Después de la magistral explicación por parte de Luciana y que incluso excluyera a Britany para que hable brevemente de su diseño, la reunión da por terminada con una ovación de pie para el matrimonio Draco Vega, que una vez más lograron materializar los requerimientos de su cliente. Marcus felicita a su primo y cuñada para luego despedirse de todos y abandonar la sala. El resto también se disponen a salir, así como también la joven castaña, aunque su deseo no es dejar a su “novio”. Ese es otro tema que la paisajista desea aclarar con Guillermo, ella quiere saber ¿quién es ella para él?
—A veces me pregunto si el precio a pagar por nuestro éxito en lo laboral es que nuestra vida personal cada vez se hunda más - comenta Guillermo en modo de reflexivo, mientras aún permanece sentado en su asiento y mira hacia el frente. Luciana voltea a verlo sin saber qué responderle. —Espero estar equivocado. Bueno, me voy a hablar con los proveedores.
El elegante hombre se levanta de su asiento y sale de la sala antes de que ella pueda decirle algo. Aunque no sabría qué decir en esos momentos, ya que ella ha tenido las mismas dudas. Ella suspira y también sale del lugar. Es difícil apartar los pensamientos que te invaden y te hacen creer que para llegar a la cima de la montaña debes sacrificar una gran parte de tu vida. Eso es lo que Guillermo y Luciana están pasando.