- Melissa despierta - Derek me movía.
Me quede dormida en el sillón, frente a la televisión.
-¿que hora es?- pregunte abriendo los ojos y sentándome torpemente.
- son las seis de la mañana- me respondió y lo vi totalmente vestido con la misma ropa.
- acabas de llegar - era mas una afirmación que una pregunta.
- si, ¿te quedaste esperándome toda la noche?- sonrió.
- si estaba esperando a que llegaras y supongo que me quede dormida, ¿donde estabas?- estire los brazos y después frote mis ojos con las manos.
- estaba con Skarlet - dijo muy sonriente.
- ¡oh! Ya veo, estabas muy ocupado- me reí.
- hola mami, buenos días, hola Derek - dijo Ariana todavía medio dormida.
- hola cariño - la abraze.
- hola pequeña - Derek la saludo muy feliz, mas de lo normal. - te llevare por un helado después de la escuela.
- ¿que escuela? - pregunte confundida.
- inscribí a Ariana a las clases de ballet en una escuela que esta unas calles de aqui ¿que te parece?- ambos sonrieron esperando mi aprobación.
- tu te harás responsable - lo amenaze.
- por supuesto cariño por quien me tomas- dijo fingiendo estar ofendido.
Mi celular vibró, lo tome entre mis manos, era un mensaje de buenos días adivinen de quien, sí Ryan, ahora que debo hacer, ignore el mensaje.
- ardilla debemos ir a trabajar, solo en la mañana, por la tarde tengo una cita- sonrió estúpidamente.
- entonces mueve tu trasero que no quiero llegar tarde- lo regañe
- eres una mandona- se quejó.
- ya te dije que no dijeras eso- le ordené.
- mandona - refunfuño.
Logrando despertar con el agua fría de la regadera me prepare para otro día de trabajo, aliste todas mis cosas y después de decirle a Ariana que Dereck se hará cargo de ella y sus clases de ballet fuimos a la oficina, el edificio que fue mi primer lugar de trabajo, estar aquí de nuevo es un poco extraño, aunque no me siento fuera de mi área de confort, Mateo llegó un rato después para aclarar algunas cosas con su socio de negocios.
- ¿Cómo va el papeleo del señor Adrik?- pregunto Mateo abriendo la puerta de la oficina que Derek y yo compartíamos.
- ya casi terminamos la primera fase- contesté yo.
- y solamente resolvemos algunos detalles del formulario número cuatro y la resolución número cuarenta y ocho y estaremos listos- contestó Derek.
Mateo observaba su reloj mientras asentía con la cabeza.
- vamos a almorzar, yo invito- dijo mirándonos a ambos.
- esta bien - dijo Derek y se levantó de su silla.
Cualquier pretexto es bueno para dejar de trabajar.
- pero aún tenemos pendientes- lo mire seria.
- los resolveremos más tarde, no te preocupes- me dió su mano y como decirle que no.
- esta bien pero solo comeremos algo y regresaremos- salimos de allí.
Caminábamos ya que el restaurante en el que comeríamos no estaba muy lejos de la oficina, al entrar al lugar era hermoso, todo era muy elegante, un ambiente agradable.
- olvide decirles que almorzaria con Sergio mi amigo- dijo el bastardo que de nuevo está poniéndome en una situación incómoda.
Al vernos Sergio se puso de pie, y una sonrisa se formó en sus labios, él siempre tan elegante con sus trajes perfectamente combinados, se acercó a nosotros para saludar a los chicos con la mano y un abrazo y a mí con un beso en la mejilla, tomamos asientos y quedé sentada junto a Sergio.
- Gracias por acompañarnos a comer - dijo Sergio.
- Mateo nos invitó, no tenía idea de que estarías aquí hoy- lo miré mientras tomaba la copa de vino entre mis manos.
- si, de hecho yo invite a Mateo- me sonrió Sergio.
La comida fue muy tranquila y amena, fue un ambiente en el que no me sentía así de cómoda hace mucho tiempo.
- hay un bar aquí cerca ¿Les parece que nos tomemos unos tragos?- dijo Sergio.
- de hecho tenemos trabajo- respondí yo.
- yo aún tengo una hora libre antes de mi compromiso- dijo Derek.
- por mi está bien- dijo Mateo con una Sonrisa.
- Solo serán dos tragos Mel- escuchar ese pequeño ajuste de mi nombre saliendo de sus labios fue lo que bastó para convencerme.
- si, pero solamente dos- sonreí de lado.
Fuimos a dos negocios después de este se encontraba el bar, era el mismo donde alguna vez Sergio y Ryan tuvieron una fuerte pelea.
Nos sentamos en una mesa y Sergio pidió una botella de whiskey, de inmediato la trajeron así como varias botanas, el lugar tenía un estilo serio y tranquilo, pero era encantador, la música era moderada y agradable.
- Maddy y yo nos hemos acoplado bien, de hecho ella y mi pequeño se llevan muy bien- decía Sergio a Mateo.
- me alegro por ti, de hecho no pude venir al cumpleaños de tu hijo porque aún teníamos asuntos por resolver y Derek y Melissa se adelantaron - tomo su trago.
- tenemos un negocio importante con una de las inmobiliarias de aquí- dijo Derek.
- si Melissa me comentó algo de eso- fijo su mirada en mi.
- eso de allí se ve muy adorable- dijo Mateo señalando a una pareja de ancianos bailando.
- supongo que sí - contestó Sergio.
- oigan saben qué, debo irme se me está haciendo tarde- dijo Derek observando su reloj.
- no te tomarás otro trago - señaló la botella Mateo.
- no lo lamento- dijo encogiéndose de hombros.
- llevas prisa- me burlé de él.
- si, tú sabes porque- sonrió.
- si, Scar, saludala de mi parte- tomo su chaqueta.
- te veo en la cena- beso mi mejilla - Adiós Mateo, Sergio nos vemos otro día gracias por el trago- se despidió con un apretón de manos y se fué.
- jamás rechaza una cita- se burló Mateo.
- sí, pero no es cualquier cita, es la tercera que tiene con la misma chica- me carcajie.
- eso es un nuevo récord para Derek- se rió Mateo.
El celular de Mateo sonó y el contestó al ver que se trataba de Fer - Si, claro voy para allá ahora mismo- colgó de inmediato.
- Lo siento debo irme, Fernanda se siente un poco mal y la llevaré al doctor- tomó sus cosas.
- ¿Es grave? ¿Quieres que te acompañe?- le dije un poco preocupada.
- no, seguramente debe ser algo de los últimos días del embarazo eso es todo, te veo mañana en la oficina- se despidió. - Sergio te llamo para que quedemos un día exacto para lo que habíamos estado hablando te veo después- le dió la mano y se fué.
Ahora me quedé sola con Sergio ¡Genial! Se qué debo irme pero tampoco quiero ser grosera con él.
- Así que....ya casi terminas tu trabajo- dijo él.
- así es, ¿Cómo te ha ido estos días?- tome un poco del trago.
- bien, y ¿A ti como te ha ido?- me sonrió.
El seguía igual que siempre, exactamente como lo recordaba, su sonrisa y su semblante coqueto.
- lo mismo de siempre, cuidar de mi hija y el trabajo- suspiré cansada.
La pareja de ancianos que bailaban por el lugar captó mi atención, seria maravilloso compartir tu vida igual que esa pareja.
- ¿Quieres bailar?- Sergio estaba parado frente a mí, ofreciendome su mano.
Le sonreí, me levanté y tomé su mano, me llevó al centro nos acercamos un poco, la seguridad que sentía con él hace muchos años seguía allí, todo era igual, puso su mano en mi cintura y yo puse una de mis manos en su hombro, mientras una de nuestras manos quedaba entrelazada la una con la otra, el ritmo de la canción era lento, movimos los pies suavemente de un lado a otro, el fijaba su mirada en mí y sonreía.
- estás más hermosa que la última vez que te vi- me dió una vuelta suave.
- aún recuerdo que casi haces que me quedara aquí- contesté.
- Tal vez tu y yo podríamos haber tenido algo maravilloso- pegué mi cabeza a su pecho.
- eso hubiera sido muy extraño, tu hijo es mi hermano, y mi madre jamás lo hubiera aceptado- aspiré su aroma.
- aunque si te hubieras quedado, podrías haber hecho más que aspirar mi olor- mis mejillas se sonrojaron y me rei por lo bajo y el también hizo lo mismo.
Levanté mi rostro para mirarlo y el estaba observando el mío y sin previo aviso estampó sus labios con los míos, yo no supe que hacer, por unos segundos correspondi a su beso, a sus labios dulces como la miel, hasta que recupere mi cerebro y me separé de él.
- debo irme - dije seca.
Rápidamente tome mi bolso y salí de allí sin darle tiempo de decir una sola palabra.