Tom estaba ocupado con trabajo en Nueva York, las juntas constantes le hicieron que su tiempo para hablar con su esposa fuera bastante limitado y solo quería terminar con todo aquello para volver con ella, la llegada de su padre ese día fue un poco inesperada ya no se supone que hiciera su viaje hasta dentro de tres días, pero esa noche aprovecharon para ir a cenar, tener un momento como padre e hijo ya que hace mucho no salían solos. – Ya comenzaba a preocuparme. – comento Michael al ver a su hijo sentarse frente a él. – Perdona mi tardanza, los japoneses con los que me reuní no querían dejar de beber. – se rio divertido. – Me alegra que tu empresa se esté expandiendo tanto, cuando me hiciste la propuesta no creí que iba a funcionar sinceramente. – Michael se encogió en sí mismo. – Me

