Victoria llego al hospital una media hora antes de su cita médica con la doctora y tuvo que sentarse en la sala de espera hasta que llegara su turno, saco su libreta y un lápiz de grafito para comenzar a dibujar algo, a simple vista solo era un garabato sin mucho sentido a la vista pues eran trazos, lo que le pareció gracioso fue ver a la señora a su lado haciendo los ojos de camaleón, uno al frente en sus cosas y el otro en lo que ella estaba garabateando en su libreta. – Hay una academia de dibujo muy buena a unas dos cuadras abajo del hospital. – comento la señora. – Ah, sí, dicen que es muy buena. – respondió Victoria sabiendo que la conversación es con ella. – Mi nieta asiste a ese lugar y le enseñan muchas cosas. – la volteo a verla ya sin discreción. – Si, tienen tan buen renomb

